Hola! Este es el capítulo V de los cinco capítulos de la serie Revienta el MIR! Te dejo aquí un pequeño índice para que te dirijas al que mas te interese. 

  • Capítulo I: donde introduzco el MIR y explico sus características principales. Esta parte va dirigida sobre todo a aquellos que desconocen por completo o tienen una idea muy básica del MIR. Es el conocimiento base que hay que tener para entender el resto del ensayo. Si ya tienes este conocimiento, puedes empezar directamente en el capítulo II.
  • Capítulo II: a partir de este capítulo hablo de la preparación y realización del examen MIR de un modo práctico. Esto significa que ofrezco diversas opiniones, trucos, consejos, estrategias y tácticas para ayudar al lector a tener el mayor éxito posible. En este capítulo me centro concretamente de las academias y los inicios de la preparación.
  • Capitulo III: en este capítulo abordo la fase más larga e importante de la preparación, que aborda desde el verano hasta noviembre aproximadamente. Es el grueso del ensayo.
  • Capítulo IV: donde hablo del último periodo de preparación hasta justo el día del examen. Hago mucho hincapié en la intensidad psicológica de estas semanas.
  • Capítulo V y epílogo: donde relato el día del MIR, doy unas pinceladas de la etapa del postmir.

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Capítulo V: el dia del MIR y el final

El día del MIR

Y por fin, llega el día D. La jornada crucial a la que has dedicado tanto tiempo y esfuerzo se decide en unas pocas horas. Para mí, y creo que para la mayoría de los que se presentan al MIR, es un día repleto de emociones. Por este motivo, a pesar de ser un evento muy importante en la vida de uno, a menudo resulta difícil relatar de forma fidedigna todo lo ocurrido. Las emociones salen al encuentro de los hechos.  Aun así, intentaré relatar la conquista de la fortaleza MIR de la forma más precisa posible, tal y como sucedió. Cabe decir que todas las Academias preparan abundante y muy buen material para que los opositores afrontemos este día lo mejor posible, asique tampoco incidiré en lo que es recomendable hacer o lo que no, ya que ellas lo hacen mejor que yo. Yo me limitaré a relatar mi experiencia, como lo viví yo y las cosas que hice, simplemente.

El sábado 25 de enero de 2020 amaneció lluvioso. Para las 9 a.m. ya estaba despierto. Desayuné tranquilamente y me di un paseo. Aproveché para ir a comprar las cosas de la comida. Tocaba macarrones con tomate. Decían que pasta era lo mejor para el examen, y como a mí me gustan bastante lo macarrones (y son fáciles de hacer) pues no lo dudé mucho. Me duché, comí y me bebí un café tranquilamente mientras me veía un video motivante. Estos videos fueron una constante durante la preparación. Temas recurrentes fueron el Real Madrid, Rafa Nadal, El Señor de los Anillos y Juego de Tronos. No recuerdo bien que vi aquel día, si fue el gol de la décima de Ramos, la lucha por cada punto de Nadal como si fuera el más importante de su vida, la carga Rohirrim en los campos de Pelennor o las hazañas de Jon Snow.

Enardecido por los videos y por la cafeína que surcaba mi torrente sanguíneo, salí a por todas. Granada es una ciudad pequeña y solo 30 minutos andando me separaban del lugar donde habría de realizar el examen. Yo me conocía el recorrido de memoria, ya que lo había hecho mil veces. Anduve tranquilamente, sin pausa, pero sin prisa. Según mis cálculos, llegaría sobre las 3 p.m., 30 minutos antes de que empezaran a llamarnos para entrar en el aula. A mitad del camino, me paré en una iglesia a rezar. Pedí ayuda a Dios y le ofrecí el resultado de la batalla y de mi esfuerzo.  

Curiosamente la sede donde me tocó realizar el MIR fue la facultad de Ingeniería de Caminos de Granada. Fue justo en ese mismo lugar donde me examiné de Selectividad y logré acceder a la carrera de Medicina. Para mí fue un presagio más de que la suerte estaba de mi lado. Esa tarde cerraría lo que había empezado hace seis años. Animado por esta perspectiva, llegué incluso antes de lo previsto. Aun así, ya había algunos compañeros por la zona. Estaba algo tenso, pero me relajé al poder charlar tranquilamente con el resto de la gente.

Tras media hora de espera, empezaron a llamar y cuando me nombraron, DNI y estuche en mano entré en el aula y me senté en mi sitio. Me había tocado justo al lado del tribunal examinador por lo que di gracias por haber tomado la precaución de traer tapones para los oídos. El tribunal suele ser hacer bastante ruido durante el examen organizando sus papeles, sellando documentos e incluso hablando en el peor de los casos. Sin embargo, gracias a los tapones pude disfrutar del máximo silencio durante la prueba.

Recuerdo como uno de los ratos más tensos e interminables de mi vida el tiempo que estuve sentado esperando a que comenzara el examen. El tribunal tiene que desarrollar una serie de protocolos que se te hacen infinitos. Si son graciosos, sueltan alguna broma mientras tanto y la gente se ríe un poco. Libera algo la tensión la verdad. Recuerdo mirar al resto de mis compañeros y ver sujetos de lo mas variopinto. Me llamaba la atención el campamento que tenían montado algunos con ingente material de papelería de todo tipo (bolígrafo, subrayadores, clips..etc), comida, agua, ropa y hasta las cosas mas inimaginables. Me hizo mucha gracia uno que llevaba una neverilla azul como las que se llevan a la playa. El contraste conmigo era patente que solo tenía un bolígrafo encima de la mesa.

Finalmente, el examen comenzó y……no recuerdo apenas nada de lo que pasó durante esas 4 horas. Fue como si solo existiera el MIR en mi vida y toda mi concentración se enfocará en resolver las preguntas del examen, perdiendo la noción del espacio y del tiempo. Lo poco que recuerdo es que me resultó un examen raro, pero acostumbrado a los simulacros infernales de mi academia, fue como “un día más en la oficina”. Su rareza no me turbó lo más mínimo. Cuando terminé miré el reloj y quedaban 30 minutos. Yo tenía la sensación de que apenas habían pasado 5 minutos desde que había empezado el examen, aspecto que me pareció curioso. Esos 30 minutos los dedique a repasar las preguntas dudosas, contestar las que aún tenía sin responder y revisar que no había cometido errores tontos como haber pasado mal las respuestas o haber leído mal alguna pregunta. Apuré hasta el último minuto del examen y cuando el tiempo terminó y todos nos quedamos quietos sentí un alivio inmenso. Ya estaba todo hecho. Había llegado al final del camino (o eso creía yo). Recuerdo charlar un poco con mis compañeros de al lado mientras nos recogían nuestras respuestas y nos daban copia de las mismas para poder corregirnos el examen en los días posteriores. Me hizo mucha gracia que estaban preocupados porque les había salido demasiados 2 en las respuestas (las opciones de las preguntas siempre son 1, 2, 3 o 4). Yo sabía que esto no significaba nada asiqué me lo tomé con humor.

Recomiendo esta actitud de centrarse única y exclusivamente en el examen, olvidando todo lo demás de tu existencia hasta que este termine. Aunque haya incidencias o eventos inesperados de cualquier clase. Por ejemplo, el año anterior al mío, el MIR 2018/2019, fue un examen con preguntas extremadamente difíciles. Por si fuera poco, a mitad del examen, los opositores se dieron cuenta de que las hojas de respuestas estaban mal impresas. Esto causo mucho barullo, ya que hubo que llamar al Ministerio, repartir nuevas hojas de respuestas...etc. Mientas se realizaban estas gestiones, hubo opositores que permanecieron quejándose, llorando por lo que había sucedido o incluso claudicando ante la adversidad. Otros en cambio, aprovecharon esa situación para para ganar minutos y seguir con el examen, concentrados, y lograr acabar a tiempo un examen largo y complejo.  Esta es la actitud correcta. No importa lo que esté ocurriendo, hasta que anuncien que el examen se ha acabado solo existís tu y tu examen, y se lucha hasta el final.

Volvamos al final de mi MIR. Tras entregar mi examen, salí bastante animado y con una sensación de ligereza bestial. Quizás estaba algo alterado porque apenas me impactó el estruendo que allí había. Numerosos familiares y amigos de los que allí estábamos nos aguardaban para festejar el fin de la travesía. Yo, poco amigo de este tipo de encuentros ya había advertido a mi familia que ni se les ocurriera venir. Por tanto, tras saludar a amigos y conocidos me fui andando de vuelta a mi casa. Durante el camino me venían flashbacks del examen, de posibles fallos y aciertos, de preguntas dudosas. Intente apartarlos de mi mente. Mientras caminaba respondí a algunos mensajes de apoyo que seres queridos me habían mandado. Lo cierto es que durante los días previos al MIR ya había recibido mensajes de ánimo de mucha gente que se preocupó por mí, cosa que agradecí mucho en su momento. Unas palabras de aliento, aunque parezca algo insignificante, siempre vienen bien.

Finalmente llegué a mi casa. Todos aguardaban expectantes. “¿Qué tal te ha salido el examen?”-era la pregunta más repetida. Fue entonces cuando por primera vez caí en la cuenta de que no había pensado en si me había ido bien o mal. Lo pensé unos segundos y la verdad es que todo había pasado tan rápido que no tenía ni idea de si había hecho un buen examen o no. Mi respuesta fue: “No lo sé”. Y estaba diciendo la verdad. Era tal el coctel emocional y la intensidad de las sensaciones en ese momento que no encontraba una respuesta clara a esa pregunta. Además, no me acordaba bien de las preguntas del examen (de nuevo, mi mala memoria). Por tanto, aunque creo que su curiosidad no quedo muy satisfecha, nos dedicamos a celebrar el final y no se habló más del examen. Tras esta celebración familiar, salí esa noche a celebrarlo con el resto de amigos del grupo.

El día de después del MIR

Como quizás sepa el lector, la noche del MIR las tres principales academias prepararan una autocorrección online del examen en sus respectivas páginas web. En esta autocorrección tú puedes introducir tu hoja de respuestas, que te has llevado del examen (Nota a pie de página: yo me olvidé de la mía en el aula donde realicé el examen, pero me avisaron y volví a por ella), para recibir una estimación de tu número de orden final. Este número es una estimación muy variable ya que:

  • Hasta que el Ministerio de Sanidad no sube la plantilla oficial de respuestas, cada academia corrige el examen según su criterio. Es decir que, aunque una academia diga que tienes 123 netas, esto no es definitivo, sino que puede cambiar si el Ministerio corrige el examen de forma diferente.
  • Cada academia te da una estimación de número de orden distinta, ya que tanto sus métodos como sus respectivas muestras son diferentes.
  • Tu estimación depende mucho de la gente que haya corregido el examen. Normalmente los primeros que corrigen el examen son la gente que ha sacado mejor nota. Por tanto, si tu corriges muy temprano, al compararte solo con los mejores puede que tu estimación sea mucho más baja que tu número final. Cuanto más grande sea la muestra de personas que han corregido el examen, más exacta será la estimación, es decir, mas se asemejará a tu número de orden final.

Hay gente muy agoniosa que corrige el examen la misma noche del MIR. Yo no tenía claro cuando iba a hacerlo, me dije a mi mismo que lo haría cuando el cuerpo me lo pidiese. El caso es que cuando a la mañana siguiente me levanté a eso de las 11 o las 12 de la mañana, me dije: Why not? Lo intenté corregir en la web de la academia CTO pero estaba bloqueado. Lo intenté corregir en AMIR, pero también estaba bloqueado. Fueron momentos tensos de espera mientras aguardaba a que se desbloquease. Pero estaba totalmente colgado. Supongo que mucha gente lo estaba corrigiendo al mismo tiempo. Me cansé de la espera y me puse a leer otras cosas. Al rato me metí de nuevo en la web de AMIR para intentar volver a corregirlo y ¡sorpresa! De repente apareció mi estimación. Me daban entre un 90 y un 130. La primera sensación fue de, menos mal, ha ido bien. Respiré hondo. Me había quitado un gran peso de encima. Posteriormente vi la de Mir Asturias, me daban un 90 aproximadamente. Finalmente, corregí en CTO, que fue la más optimista y me estimó un 45 (también fue la que más se acercó a mi número real, un 23). Lo hablé con mis seres queridos y me felicitaron. Para celebrar la ocasión decidimos bajar a la playa a comernos un arroz y a pasar el día. Recuerdo con agrado lo relajado que me sentía con la brisa marina y el ruido del oleaje. El arroz estuvo delicioso y la puesta de sol fue magnífica. Lo mejor, la siesta que me pegué tirado en la arena de la playa. Dormía el sueño del hombre satisfecho. Todo había acabado.
La siesta de aquel día fue mágica 


Epílogo

Ingenuo de mí. No solo no era el fin, sino que todavía quedaba un periodo bastante sufrido. El post Mir es un periodo de incertidumbre que puede resultar muy dañino si no logras adaptarte. Muchos opositores viven un auténtico calvario con las subidas y bajadas en las estimaciones y las listas del Ministerio, las alegaciones y recursos, las plazas que se van agotando… No es de extrañar las frecuentes lágrimas de emoción cuando finalmente llega el momento de escoger la plaza por la que tanto se ha luchado.

El hecho de que el post-MIR se hace casi tan duro como la propia preparación al MIR es algo de lo que no se suele hablar. Para algunos, se sufre incluso más. Recomiendo buscarse una ocupación y alejarse de la conexión a Internet. Así puede evitarse el obsesionarse y acabar mirando a todas horas como cambia tu estimación, tanto a mejor como a peor. Además, aún queda un largo periodo hasta que finalmente puedas elegir plaza y empezar a trabajar. Estos son grosso modo los eventos que han de ocurrir antes de que llegue ese momento tan esperado:

  • Publicación de la plantilla oficial por parte del Ministerio.
  • Reclamaciones e impugnaciones de preguntas.
  • Publicación de la lista provisional.
  • Alegaciones a la lista provisional.
  • Publicación de la lista definitiva.
  • Recurso a la lista definitiva.
  • Lista definitiva
  • Adjudicación de plaza
  • Toma de posesión de plaza

En fin, una eternidad. Se puede rentabilizar esta larga espera meditando la pregunta más importante y decisiva de todo el MIR. La también llamada pregunta 176. Esta pregunta es: ¿Qué plaza escojo? Lamentablemente mucha gente la falla después de tanto esfuerzo realizado durante la preparación. Precisamente, la tasa más alta de repetidores del MIR se encuentra en gente que está entre los 1,000 primeros de la lista. Por tanto, nadie está a salvo de escoger mal. Me encantaría hablar de ello, pero no tendré suficiente criterio para atacar este tema hasta pasados unos años de haber escogido plaza. 

Los planes nunca salen

Ingenuo de mí, doblemente. Aunque la convocatoria de mi MIR (2019-2020) seguía su curso y todo parecía trascurrir con normalidad, de repente el mundo se vio paralizado. Algo casi sin precedentes sacudió todo nuestro sistema. La pandemia de COVID-19 había llegado. Este virus azotó gravemente a todo el mundo, y especialmente a España, donde ocasionó numerosas muertes. Dado a su alto impacto, se decretó el estado de alarma y el país entero se paró. El sistema sanitario se colapsó y el MIR no iba a ser una excepción. Durante meses los aspirantes estuvimos sin noticias de nuestro futuro, hasta que finalmente pudimos escoger plaza a finales de julio de 2020 para empezar a trabajar a finales de septiembre de 2020.

Fueron unos meses duros ya que el Ministerio actuó de forma lenta, dictatorial, opaca, inepta y sin mirar por los que nos habíamos esforzado tanto para llegar hasta ese momento. Mi más sincera crítica a los que gestionaron esta convocatoria MIR 2019/2020. Fue un desastre total.

Me abstengo de añadir ningún comentario más que el elogio de la indiferencia. Nada sale como uno espera. Para afrontar estos constantes cambios y reveses de nuestra vida, la indiferencia constituye una de las mejores actitudes. Gran parte de las cosas que ocurren por que sí y no podemos hacer nada para prevenirlas o evitarlas. Lo que sí podemos controlar es nuestra actitud hacia ellas para que nos afecten lo menos posible. Para adaptarnos y sobrellevarlas con dignidad. Tal y como se hace en el MIR. Al fin y al cabo, parece que el MIR y la vida no son tan distintos.

Agradecimientos

Quisiera darle las gracias en primer lugar a los Rodríguez Pozo, mi familia. Todo lo que tengo y todo lo que he conseguido se lo debo a ellos. También quiero agradecer a Tatiana Fokina todo su apoyo durante mi etapa de preparación al MIR y por ser mi correctora personal de los manuscritos, sin ella nada de esto hubiera sido posible. Quiero dar las gracias también a Daniel Arnés, por sus indispensables aportaciones y por ser amigo y maestro en el MIR y en la vida.  Gracias también a Álvaro del Rio por los dibujos tan magníficos de este ensayo. Gracias al Dr. Jorge Macarrón por el apoyo a este texto y por sus enseñanzas. Gracias a CTO, Mir Asturias y Gangas MIR por el gran trabajo que hacen, y la información tan útil y necesaria que ponen a disposición de cualquiera como yo en Internet. Gracias a Sara Lobato y Pablo Rosales por hablarme de sus vivencias en sus respectivas academias.Gracias a ti también por leerme. Espero que hayas disfrutado con la lectura y que mi experiencia te sirva de ayuda. Y como no, ¡¡que revientes el MIR!!. 


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Otros capítulos de esta serie:

Capítulo I: Todo lo que debes saber del MIR

Capítulo II: Empieza la preparación

Capítulo III: Verano MIR

Capítulo IV: Que viene el MIR!