Hola! Este es el capítulo III de los cinco capítulos de la serie Revienta el MIR! Te dejo aquí un pequeño índice para que te dirijas al que mas te interese. 

  • Capítulo I: donde introduzco el MIR y explico sus características principales. Esta parte va dirigida sobre todo a aquellos que desconocen por completo o tienen una idea muy básica del MIR. Es el conocimiento base que hay que tener para entender el resto del ensayo. Si ya tienes este conocimiento, puedes empezar directamente en el capítulo II.
  • Capítulo II: a partir de este capítulo hablo de la preparación y realización del examen MIR de un modo práctico. Esto significa que ofrezco diversas opiniones, trucos, consejos, estrategias y tácticas para ayudar al lector a tener el mayor éxito posible. En este capítulo me centro concretamente de las academias y los inicios de la preparación.
  • Capitulo III: en este capítulo abordo la fase más larga e importante de la preparación, que aborda desde el verano hasta noviembre aproximadamente. Es el grueso del ensayo.
  • Capítulo IV: donde hablo del último periodo de preparación hasta justo el día del examen. Hago mucho hincapié en la intensidad psicológica de estas semanas.
  • Capítulo V y epílogo: donde relato el día del MIR, doy unas pinceladas de la etapa del postmir.

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Capítulo III: verano MIR

“Enhorabuena soldado, si has llegado hasta aquí es por qué has sobrevivido a los primeros meses de esta guerra. Has adquirido cierta experiencia en los campos de batalla, pero aún te queda casi todo por descubrir. Ya conoces cómo funciona el sistema. Ahora toca dominarlo. Intensificaremos el entrenamiento y el número de asaltos a realizar cada mes. Fortaleceremos tu mente para que tiré de ti cuando tu cuerpo no pueda más. Te llevaremos hasta situaciones extremas porque ahí es donde está el crecimiento. Con suerte, una vez acabada este periodo, estarás preparado para atacar la fortaleza del MIR.”

Si la primera vuelta la preparación se asemejaba un hobbie, es decir la hacíamos en nuestro tiempo libre, en esta segunda vuelta, se convierte en un trabajo. Es un trabajo algo “trabajoso” puesto que es de lunes a sábado, de 8,30 a.m. a 8,30 p.m. aproximadamente. Quizás he sido demasiado directo al introducir de golpe y sin anestesia la implacable rutina de la segunda vuelta de la preparación al MIR. Pero lo he preferido así para que como lector te hagas una idea de la relevancia de esta etapa. Esta sin duda es la fase es la más importante de la preparación. Serán los meses donde, según siembres, así recogerás en tercera y cuarta vuelta y por supuesto el día del examen. Aquí es donde se decide en gran parte tu plaza y tienes que ser muy consciente de que cada hora de estudio contribuye a aumentar las probabilidades de éxito en el MIR.

La segunda vuelta.

Desarrollo de la segunda vuelta. Entre semana. El método de estudio rotacional. Disfruta del estudio. El estudio inteligente: la Miricina y las preguntas. El estudio inteligente: las dos plantas. El sábado.  

Desarrollo de la segunda vuelta

Tras la antesala que representa la primera vuelta, CTO te daba unas vacaciones para que descansaras antes de que empezara lo duro. Después de algún viaje y del merecido reposo, comencé mi andadura en la segunda vuelta el día 23 de junio de 2019. Esta segunda vuelta fue la de mayor duración de la preparación y en mi caso se extendió hasta el día 29 de noviembre de 2019, con una semana de vacaciones de verano. En esta fase ya sí que se puede decir: bienvenido al MIR.

Tal y como hice en la primera vuelta, explicaré mi rutina semanal.

Cada semana debíamos de trabajar una asignatura. A veces, si la asignatura era larga (por ejemplo, Cardiología), empleábamos algo de más tiempo. Al contrario, si era más corta (por ejemplo, Urología), con dos o tres días bastaba.

De lunes a viernes

Una imagen vale más que mil palabras, asique a continuación añado dos tablas con el horario de CTO y mi horario particular durante esta fase. Algunos comentarios al respecto:

  • La hora de la comida realmente la distribuía en 20 minutos comiendo y 40 minutos durmiendo. Suelo comer poco y además rápidamente, lo cual me permitía echarme una buena siesta, que es algo fundamental para mí.
  • Propina se refiere a que, si estaba con ganas y con energía, solía echar un rato más de estudio después de la cena. Era algo muy variable según el día y la semana. No fue algo fijo como en tercera vuelta. Eso sí, las 11 horas sí que las echaba sistemáticamente todos los días.

¿En que empleaba estas 11 horas de trabajo diario semanal? Fundamentalmente en las siguientes tareas:

  • Estudio de manuales y esquemas: lo que hacía era leer el manual y trabajar esquemas. Mi buen amigo Daniel Arnés (que se había presentado al MIR el año anterior al mío con gran éxito: número 78) me dejó sus esquemas del MIR, a fin de qué los utilizara en mi preparación. Cuidado porque el usar esquemas de otra persona tiene sus ventajas y sus desventajas que paso a señalar:
  • Ventajas: te ahorras el tiempo y el esfuerzo de tener que fabricarlos tu desde el principio. Además, en mi caso, constituía un material más que validado ya que con su uso, Dani había obtenido un gran número.
  • Desventajas: al no ser tus esquemas no están realmente a tu gusto y tienes que modificarlos si eres muy exquisito; y actualizarlos, ya que son de otro año. Además, cuando uno hace sus propios esquemas estudia e interioriza poderosamente la materia que está sintetizando, cosa que no haces cuando los adquieres directamente de otros. Por último, hay que tener cuidado con la calidad de los esquemas que se cogen, porque si son de alguien que quedó el 13,000, quizás no sea muy buena idea usarlos, si no se quiere correr la misma suerte.

En mi caso, yo sabía que estudiando sus apuntes Dani había sacado el número 79, por lo que concluí que si yo también los estudiaba obtendría ese número como mínimo. No es un razonamiento perfecto (de hecho, tiene prácticamente cero validez si aplicamos la lógica), pero me sirvió para decantarme por el uso de su material. Además de su insistencia a mis reparos iniciales, todo hay que decirlo. Él sabía lo que hacía.

Como lector te preguntarás, ¿realmente es tan necesario hacer esquemas o resúmenes de las materias en el MIR? ¿No es una pérdida de tiempo? ¿No es arriesgado? Yo creo firmemente que es fundamental tener estos esquemas para refrescar conceptos rápidamente en una preparación tan larga y con tanto que memorizar (y, por consiguiente, que olvidar) como es el MIR. Esto se hace más patente cuando el tiempo escasea en los últimos tramos de la preparación, cuando no te da la vida para estudiar del manual. En estos momentos, el poder repasar de forma rápida los diversos conceptos importantes que hay que saberse, te dará una enorme ventaja frente al opositor que esté intentando deglutir los a veces indigestos manuales. Sea de la academia que seas. Ignoro por que las academias no hacen mucho hincapié en este aspecto, de importancia capital a mi juicio.

  • Desgloses: es un pilar fundamental de la segunda vuelta. Tienes que llegar a noviembre sabiéndotelos a la perfección. Para lograrlo yo le di 2 o 3 vueltas como mínimo. Intenta no trabajarlos por año o por tema, sino mezclados. Porque si te pones a repasar todos los desgloses solo del tema de Artritis Reumatoide, ya sabes antes de empezar que todas las preguntas van de eso, y en el MIR no tendrás tanta ventaja.
  • Corrección de simulacros: durante la segunda vuelta se incrementa la frecuencia de simulacros, por lo que tienes que pasar más tiempo corrigiéndolos. Y es fundamental hacerlo bien porque si no lo haces, no vas mejorando. Un matiz al respecto. Durante la segunda vuelta, me di cuenta de que hasta que no trabajaba una asignatura, no me merecía le pena corregir preguntas de la misma en los simulacros. Me explico. Por ejemplo, en el caso de Reumatología. Esta fue una asignatura que di al final de la segunda vuelta, por lo que, hasta que llegó noviembre, ni me enteraba de las preguntas en los simulacros ni tampoco en la corrección (duras declaraciones, pero ciertas). Lo que hacía era saltarme las preguntas de Reumatología en la corrección de los simulacros, para no perder el tiempo. Finalmente, cuando llegaba la semana de esa asignatura, me repasaba todas las preguntas de todos los simulacros que había hecho hasta ese momento. Y entonces sí que me resultaba muy rentable.
  • Evaluaciones diarias: esto es algo novedoso que ha incorporado CTO recientemente. Eran unas preguntas tipo test que se hacían al final de la jornada diaria para repasar los conceptos que te tocaba estudiar ese día. Aunque fuera escaso de tiempo, siempre las hacía porque quería asegurarme de que había aprovechado el día y me sabía lo que había que saberse. Hoy por hoy las considero esenciales en la preparación. A través de estas evaluaciones es como CTO se aseguraba de que dominabas los conceptos que había que dominar. Mucha gente se creía erróneamente que lo que uno estudiaba se ponía a prueba en los simulacros. No es cierto, para eso estaban estas evaluaciones diarias. Repasar conceptos, como dijimos cuando hablamos de los simulacros en primera vuelta, es un objetivo secundario cuando uno realiza y corrige un simulacro. Lo que se pretende con los simulacros es que te acostumbres a la situación de hacer un examen MIR, punto. Lo demás es añadidura.
  • Hacer los test de segunda vuelta: igual que los mencionados en primera vuelta, pero esta vez más orientados al MIR y menos a la fisiopatología. Se corregían en la clase del sábado.
  • Otros: si tras realizar las tareas que acabo de nombrar me sobraba tiempo, lo dedicaba a hacer preguntas tipo test con el generador de preguntas del campus virtual de CTO. También volvía a hacer las preguntas tipo test de primera vuelta para repasar.

Seguramente te estés preguntando como puede uno estudiar tanto tiempo al día sin pegarse un tiro. La verdad es que no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Nadie ha dicho que las 11 horas tengan que ser al 100%. Nadie aguanta ese ritmo. Es normal que al principio del día estés más fresco y rindas más. A medida que pasan las horas, sin embargo, el aprovechamiento disminuye debido al cansancio. A pesar de ello, lo importante es aguantar. Hay que estar ahí. Mejor un 10% de rentabilidad que un 0% por cierto porque has abandonado y te has ido.  Yo mismo, aunque me considero una persona bastante constante, sufría a veces para mantener la actividad todo el tiempo. Muchos días se convertían en una lucha encarnizada contra mí mismo por no rendirme. Como truco para no dejarme vencer por la pereza idee el método de estudio rotacional.    

El método de estudio rotacional. 

Este método debe su nombre a la técnica de cultivo rotacional que han empleado clásicamente los agricultores. Antes de industrialización del campo, se sabía que cuando usabas un terreno para cultivar, por ejemplo, trigo, los recursos de este se agotaban. Al estar agotado el terreno, no se podía volver a sembrar nada hasta el año siguiente, que era cuando la tierra se había recuperado. Es por ese motivo que existía el método del cultivo rotacional. Para no consumir toda la parcela al mismo tiempo, esta se dividía en tres partes. Dos partes se cultivaban y la otra se dejaba en barbecho para que se recuperara. Cada año se rotaban las partes y así se aseguraba la cosecha de forma permanente.

El método de estudio rotacional, al igual que en la agricultura, asume que tu mente se cansa y necesita ir rotando para aprovechar al máximo. Se basa en el descubrimiento que hice de que más que cansarme “de forma general”, realmente lo que me cansaba era estar haciendo todo el rato lo mismo. Entonces cuando llevaba dos horas con el manual y los esquemas y ya me notaba sin fuerzas, en vez de pararme a descansar, “rotaba” a otra actividad, por ejemplo, a hacer preguntas tipo test. ¡Sorpresa!, el cansancio desaparecía, era como usar otra parte del cerebro que hubiera estado aguardando para ese momento. Mientras hacía preguntas, mi zona cortical encargada de leer manuales y esquemas se recuperaba para volver al campo de juego cuando me cansara de hacer preguntas.

 Mediante el método del estudio rotacional podía enganchar 6 horas de estudio con un rendimiento bastante aceptable. Ilustremos la explicación con un ejemplo real. Imaginemos que eran las 08,30 a.m. Solía empezar con manuales, que era lo que más esfuerzo me suponía, y por eso los trabajaba al principio, cuando estaba más fresco. Después de 2 horas, a las 10,30 a.m me cambiaba a preguntas. Después de dos horas de preguntas, a las 12:30, corregía el simulacro hasta la hora de comer. Y así, durante días, semanas y meses.

Disfruta del estudio

Además, para trabajar concentrado tanto tiempo ayuda mucho el que disfrutes lo que haces. Estoy de acuerdo en que es algo bastante innato el hecho de que te guste o no la Medicina o determinadas partes de ella. Pero también estoy convencido de que es algo que se puede entrenar. Nadie puede amar lo que no conoce de verdad. Por eso, si eres de los que, por razones diversas de la vida, te encuentres estudiando Medicina sin pasarlo demasiado bien, te animo a que hagas el esfuerzo inicial de intentar conocerla. Rasca un poco y ya verás como encuentras algo. Se necesita poner algo de tu parte para encender la mecha, pero una vez encendida, el resto va solo. Si consigues disfrutar del estudio diario, tienes mucho ganado y la preparación será mucho más cómoda, sencilla y fructífera.

El estudio inteligente: la Miricina y las preguntas

Sin embargo, no solo es importante estudiar el número de horas apropiado. También hay que hacerlo de forma inteligente. Por mucho que se mate uno estudiando, si se hace de forma estúpida, no llegará a ninguna parte. ¿Qué considero yo estudiar de forma inteligente? Pues simplemente estudiar lo que hay que estudiar. Para explicar mejor este punto remontémonos a la primera parte de este ensayo.

Recordemos que el ministerio quería evaluar cuanto sabías de Medicina y por eso ponía el MIR. Pero el MIR no es un método directo. El ministerio no coge un aparato parecido a un termómetro, te lo pone en la axila y dice: “Ummm, este sabe X de Medicina, se queda el número 567 en la lista”. Estaría chulo, pero no es así en la realidad. El MIR, al ser un examen, es un método indirecto. Si aciertas preguntas se supone que sabes Medicina. Si no aciertas preguntas, se supone que no sabes Medicina. Por tanto, no solo basta con saber Medicina para el MIR, sino hay que saber la Medicina que te cae en las preguntas. Y por supuesto, dominar la propia técnica a la hora de responder preguntas. Imaginemos la siguiente gráfica:

 El círculo azul grande representa toda la Medicina. La parte pequeña roja en su interior representa la parte de la Medicina que te preguntan en el MIR (también llamada Miricina).

Lo azul, la Medicina, es amplísimo, incluso se podría decir que infinito. Lo rojo, la Miricina, en cambio, es bastante más pequeño. El estudio inteligente es el que cae en su mayor parte en lo rojo. Todo lo que se salga de ahí, no solo no es inútil, sino que es hasta contraproducente (por mucho que también sea Medicina) ya que gastas tiempo y energía que podrías dedicar a la Miricina. Lo siento por este pragmatismo tan crudo, pero así es como funciona el sistema. Puedes saber mucha Medicina, pero si está toda fuera del pequeño sector rojo, para el Ministerio no sabes nada. Y a eso se le llama fracasar en el MIR.

Para identificar la Miricina conviene fijarse en los desgloses (como hemos dicho, desgloses en este ensayo significa preguntas de años anteriores) y en lo que te dice tu academia. Al leer esto puede que la Miricina te esté pareciendo poca cosa, pero hazme caso que no es así. Puede que sea más pequeña que la infinita Medicina, pero es igual de imposible de dominar a la perfección.

Como anécdota, recuerdo un compañero que andaba con su atlas de Neuroanatomía, argumentando que era “esencial” saber la neuroanatomía a la perfección para la asignatura de Neurología. Mientras él se desgastaba en vías, núcleos, zonas y millones de detalles inútiles propios de especialista, yo me contenté con dominar los aspectos más básicos. Él ahora está “virtualmente” sin opciones de coger plaza.

Asimismo, además de la Miricina, hay que dominar a la perfección el arte de hacer un examen tipo test. Es super importante, y nadie, repito, nadie consigue su objetivo en el MIR si no tiene ni idea de acertar preguntas tipo test, por mucho que haya estudiado del manual. Durante la preparación es prioritario hacer todas las preguntas que se puedan para practicar. Un buen balance de estudio teórico (manuales, clase, videos) vs estudio práctico (hacer preguntas) se podría ilustrar con el siguiente gráfico.

Como se observa, en los primeros meses predomina el estudio teórico, mientras que a medida que avanza la preparación este va decreciendo para dar paso al estudio práctico, es decir hacer preguntas. En tercera y cuarta vuelta ya casi que prácticamente se dedica uno a hacer preguntas. Primero, recargas la pistola con munición. A continuación, debes entrenar tu puntería disparando. De nada sirve recargar si después no haces ninguna diana. Por eso hay que entrenar muy bien este aspecto. Al MIR hay que llegar con varios miles de preguntas realizadas si se quiere afrontar con una mínima garantía de éxito.

Por tanto, si durante la preparación alguna vez no te da tiempo a hacer todo el trabajo que se te manda, prioriza el hacer preguntas y el realizar simulacros.  Es el trabajo más rentable de lejos.

A la hora de trabajar preguntas, más importante que saber la respuesta correcta, es aprender el razonamiento que te habría llevado a la respuesta correcta, porque te puede ser útil para futuras cuestiones que se parezcan. Es como conseguir una llave que te va a permitir abrir nuevas puertas similares a la que acabas de abrir. Por eso conviene hacer preguntas nuevas y variadas en vez de practicar siempre con las mismas. Una vez que tu repertorio de llaves sea lo suficientemente amplio, difícilmente habrá una pregunta que se te resista. En esto consistió el truco de un numero 2 del MIR que conozco. Tenía acceso a preguntas de todas las academias y practicaba con todas ellas, de manera que no se encasilló en las mismas preguntas o el mismo modo de preguntar de una academia en concreto (con el tiempo uno se acostumbra al modo de preguntar o a las propias preguntas de su academia y estas dejan de estimular tanto el crecimiento de un opositor como la primera vez que se enfrentó a ellas). Su repertorio de llaves era infinito y el día del MIR arrasó. En resumen, es crucial para reventar el MIR trabajar abundantes preguntas variadas de forma óptima.

El estudio inteligente: las dos plantas

Por si fuera poco (y si eres opositor seguramente ya te estarás dando cuenta), no solo la Medicina, sino también la Miricina es inabarcable. El cuerpo humano es complejísimo y hay que saberse miles de cosas. Debemos de tener una estrategia para poder manejarnos en este terreno tan amplio sin morir en el intento. Nuevamente, os explicaré la mía usando metáforas vegetales. Supongamos que la Miricina es una tierra donde habitan dos tipos de árboles: perennes y caducos.  

  • Arboles perennes: son los conceptos que puedes entender. El ejemplo más claro es la Fisiopatología. Son conceptos tan básicos, que no hace falta memorizarlos, sino que una vez que se comprenden ya se quedan fijos para siempre.  Digamos, que, como arboles perennes, echan profundas raíces y duran eternamente. Cuantos más árboles plantemos, más entramado de raíces habrá y más conectado estará nuestro conocimiento. Este fenómeno de interconexión alcanza su máximo apogeo en las últimas semanas antes del MIR. En esta última fase, te das cuenta de que puedes saltar de un concepto a otro con facilidad, aunque sean de distintas materias (si has hecho buena preparación, claro está).
  • Árboles caducos: son los conceptos que memorizas. El ejemplo más claro son los TNMs (ruego un minuto de silencio por todos los caídos en batalla a causa de un TNM). Como árboles caducos, desde que los plantas, empiezan a degradarse hasta que finalmente mueren y desaparecen. Y entonces toca replantarlos de nuevo. Esto es justo lo que pasa con las escalas, los TNMs, la epidemiología de las diferentes patologías y, en fin, todo dato puramente memorístico. Desde el momento en que te lo estudias ya se te empieza a olvidar, por lo que hay que darle varios repasos durante la preparación.