Hola! Este es el capítulo II de los cinco capítulos de la serie Revienta el MIR! Te dejo aquí un pequeño índice para que te dirijas al que mas te interese. 

  • Capítulo I: donde introduzco el MIR y explico sus características principales. Esta parte va dirigida sobre todo a aquellos que desconocen por completo o tienen una idea muy básica del MIR. Es el conocimiento base que hay que tener para entender el resto del ensayo. Si ya tienes este conocimiento, puedes empezar directamente en el capítulo II.
  • Capítulo II: a partir de este capítulo hablo de la preparación y realización del examen MIR de un modo práctico. Esto significa que ofrezco diversas opiniones, trucos, consejos, estrategias y tácticas para ayudar al lector a tener el mayor éxito posible. En este capítulo me centro concretamente de las academias y los inicios de la preparación.
  • Capitulo III: en este capítulo abordo la fase más larga e importante de la preparación, que aborda desde el verano hasta noviembre aproximadamente. Es el grueso del ensayo.
  • Capítulo IV: donde hablo del último periodo de preparación hasta justo el día del examen. Hago mucho hincapié en la intensidad psicológica de estas semanas.
  • Capítulo V y epílogo: donde relato el día del MIR, doy unas pinceladas de la etapa del postmir.

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Capítulo II: Comienza la preparación 

Como hemos comentado en el primer capítulo, el inicio de este ensayo posee un carácter bastante teórico, donde nos hemos encargado de definir y explicar los aspectos más generales (y alguna particularidad) del MIR.  Era algo necesario para abordar el tema de la manera más integral posible, así como para introducir la cuestión a los que no estaban familiarizados con la misma. Tanto si te has leído el primer capítulo como si has pasado directamente al segundo, te doy la bienvenida.

En este segundo capítulo empieza como tal la parte práctica del ensayo. Mi objetivo desde esta página en adelante consiste en desarrollar todas las aplicaciones prácticas posibles de lo que he aprendido del MIR en base a mi experiencia y a mis numerosas reflexiones sobre el tema. Espero que el lector pase un rato divertido y que las ideas aquí plasmadas le sean de ayuda para tener el mayor éxito posible.

Para ilustrar el tema, a lo largo de estos capítulos, compararemos la preparación al MIR con una larga y dura guerra que culmina con el ataque a la fortaleza final el día del examen. Si, quizás no te lo habías planteado de esta manera, pero la metáfora no puede ser más adecuada.

Aunque depende mucho de como se lo tome cada uno, la etapa en la que te prepares para MIR no pasará a la historia como una de las mejores vacaciones de tu vida. Al contrario, es una lucha constante, día a día, semana a semana que alcanza su sangriento apogeo el día del MIR. Por mucho que se intente maquillar con buenas y calurosas palabras, que harían sonrojarse al mismísimo Mr. Wonderful, esto es así. Hay que reconocerlo. La mejor forma de enfrentarnos al MIR no es ignorando su despiadada esencia, sino aceptándolo tal y como es. Y una vez aceptado, querer luchar, querer vencer y, sobre todo, prepararse. Nadie nos va a regalar nada. Como inocentes y tiernos soldados carentes de experiencia, tendremos que entrenar, curtirnos, y batallar lo mejor posible si queremos afrontar el reto final con alguna posibilidad de éxito.

¿Preparado, entonces, para enrolarte en la milicia? Si es así, felicidades. Te aseguro que merecerá la pena.

Las academias

Las academias de preparación al MIR. El círculo virtuoso de las academias. ¿Qué academia escojo?

Las academias de preparación al MIR.

Con la euforia y la emoción del momento, has decidido ir a la guerra y entregarte en la lucha y conquista del MIR. Pero entonces, de sopetón, la realidad se te viene encima y te preguntas: ¿Y ahora qué? Eres un joven recluta, sin entrenamiento, sin armas, sin ejército, sin camaradas y sin superiores que te dirijan. Rayos, no habías previsto todo esto. Tranquilo, para ayudarte en estas cuestiones están las academias de preparación al MIR.

Tal y como se dijo en el primer capítulo, estas academias han trasformado el cómo se prepara uno para el examen. Te preparan tan extraordinariamente que la opción de estudiarte el MIR por tu cuenta constituye prácticamente un suicidio. Aquel que lo hiciera estaría en una desventaja brutal con respecto al resto de opositores, que generalmente se traduce en consecuencias desastrosas. ¿Por qué ocurre esto?

Para empezar, la experiencia que tiene el opositor medio en el MIR es nula. Cierto es que hay gente que no es la primera vez que se presenta, pero la gran mayoría de aspirantes son recién egresados de la universidad que nunca se han enfrentado a un examen como este. No conocen ni las estrategias ni el método a seguir para ser victorioso. Volviendo a los ejemplos bélicos, resulta de gran utilidad contar con un general veterano, curtido en mil batallas, que a base de ensayo y error (no hay otra manera) sepa exactamente lo que hay que hacer para triunfar en esta lid. Sin la orientación adecuada, todo el esfuerzo que se realice, por grande que sea, resulta poco eficaz.

Además, para luchar en esta guerra necesitarás armas ¿no? Necesitarás manuales para estudiar, preguntas tipo test, simulacros de examen para entrenar y mil herramientas más. Nuevamente, existe la opción de fabricarte todo esto por tu cuenta, pero emplearías muchísimo tiempo con un resultado mediocre, ya que no es algo que lleves haciendo toda tu vida. Como veremos más adelante, el tiempo es el recurso más preciado en la guerra contrarreloj que supone el MIR. No solo no hay que desperdiciarlo en tareas sin sentido, sino que hay que rentabilizarlo al máximo. Si te empeñas en coger el Harrison y confeccionar tus materiales desde cero, para cuando termines y vayas a empezar a estudiarlos, ya será el día del MIR, y fracasarás. En cambio, tus compañeros que apuntándose a una academia obtuvieron todo esto desde el minuto cero, tras meses de intenso entrenamiento, se llevarán el gato al agua.

Por tanto, las academias te proveen de todo lo que necesitas como opositor: entrenamiento, estrategia, orientación, materiales y herramientas, para que tu solo tengas que preocuparte de sentarte y estudiar, que no es poco.


El círculo virtuoso de las academias

Por tanto, hoy por hoy para tener éxito en el MIR, debes apuntarte a una academia sí o sí. Mucha gente se queja de esta situación llamando a las academias “mafias”, “avariciosas”, “negocios no éticos” y otros términos menos agradables todavía. “No deberían existir estas entidades privadas, teniendo una educación pública en las universidades y otras sociedades médicas”. “Se aprovechan de la gente y del fallo del sistema”. Y así ad infinitum.

Yo, sin embargo, estoy muy contento con mi academia, y sé que otros amantes de la medicina también lo están. Estoy feliz porque he aprendido mucho de Medicina, y además lo he disfrutado. Todo lo contrario, por desgracia, de lo que viví durante mi etapa en la Universidad pública. El contraste entre ambas es tan marcado, que se puede decir que he adquirido mejor formación médica en 1 año de academia que 6 años de grado universitario. Esto me ha hecho darme cuenta de que hoy por hoy las academias del MIR, como centros de docencia médica, están muy por encima de la Universidad pública.  ¿Y esto porque es?

Antes de pasar a explicarlo quiero remarcar que cuando me refiero en este ensayo a la Universidad, me refiero a la Universidad pública que ha sido mi experiencia. De la Universidad Privada no hablo porque no la conozco lo suficiente. Además, vaya por delante que mis críticas se dirigen a los defectos del sistema no a las personas que están él. Durante mi etapa universitaria he tenido la enorme suerte de conocer e incluso trabar amistad con personas de una extraordinaria excelencia personal y profesional a las que no solo no crítico, sino que admiro y de las que trato de aprender todo lo posible. Dicho esto, pasemos a explicar porque uno aprende más Medicina en las academias MIR que en la Universidad.

Lo que uno aprende se debe fundamentalmente al profesor. Si el profesor es bueno, los alumnos aprenden y generalmente lo disfrutan. Si es malo, sufren y encima no aprenden. Pero hay un pequeño problema, ser buen profesor no es nada fácil. Muy al contrario, hay que hacer un esfuerzo titánico porque se requieren un montón de cosas. Entre las numerosas aptitudes necesarias, podemos destacar el ser un experto en la materia, tanto en la teoría como en la práctica, preparar buenos materiales y herramientas para tus alumnos y saber transmitir la información para que se entienda.

Para ilustrar el tema, imaginemos a dos profesores totalmente opuestos. Por un lado, Adrián, y por otro Irene.

Adrián es un profesor de 50 años, de pelo canoso e incipientes arrugas. Con andar pesado entra en el aula y se dirige a la tarima, donde enchufa un pen drive al ordenador. Selecciona su presentación Power Point y dirige su mirada a la pizarra, pero rayos, hay un problema. ¿Por qué no se ve? El proyector no funciona por lo que parece. Puf, ya empezamos, tener que salir de su calentito despacho para esto. La verdad es que necesita esa presentación porque él no ha trabajado de neurólogo en su vida. Aun así, sin ningún intento por su parte de arreglar la situación, dirige su mirada al auditorio y pregunta a sus alumnos con voz cansada: ¿alguien puede ayudarme? Un joven rapaz baja a la tarima y rápidamente soluciona el problema enchufando el cable HDMI que se había desconectado. Se proyecta la imagen de la primera diapositiva de la presentación la pared. Horror, terror. Televisor. Fondo degradado en azul y negro, titulo con el atávico formato de WordArt 2003, en un color rojo que hace que apenas se pueda leer lo que hay escrito en ella. ¿Pone Enfermedades Desmielinizantes? Bueno, al menos sí que tenemos seguro la fecha de la presentación. Seguramente en los 17 años que han pasado desde 2003 no haya ocurrido nada importante que reseñar del tema. Adrián abre la boca, y con tono soporífero empieza su lectura diaria de diapositivas: “Hoy vamos a ver las enfermedades desmielinizantes” (bien, confirmamos tema). Pasa la diapositiva y aparece el Armagedón hecho Power Point. Un tocho con hipervínculos copy-paste por ahí, unas flechas y autoformas desordenadas por allá, una imagen que no aporta nada… “Vaya, se ha movido todo, las cosas del directo jeje (le pasó igual hace un año y no ha cambiado las diapositivas). Empieza a leer el tocho de forma monótona, no se sabe cómo, porque apenas se distingue del fondo. Los alumnos suspiran ante la hora que les espera, mientras firman en la lista que asegura la obligatoria asistencia a este epítome de la mediocridad.  

Irene, de 30 años, entra con energía en la clase, mientras sus rizos negro azabache se agitan sobre su piel pálida y sonrosada. Con una sonrisa saluda a sus alumnos y se disculpa por llegar 5 minutos tarde. “Se me ha complicado un paciente, ahora os cuento”. Enchufa el pen drive, pero al levantar la cabeza se da cuenta de que el proyector no funciona. Rápidamente detecta que no está con la configuración adecuada y teclea algo. Ya si se ve, sin embargo, hay otro problema: no está la presentación que ella quiere. “Estuve actualizándola de vuelta del Congreso Anual de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en Chicago, pero se ve que no se ha guardado. No importa, realmente no necesito las diapositivas. Además, os quiero decir unas novedades muy importantes desde que salieron las nuevas guías de manejo de la EPOC la semana pasada.  Iré explicando a medida que hago esquemas y dibujo en la pizarra. Prestad atención y no os preocupéis de tomar nota porque los apuntes os los pasaré yo por correo. ¿Preparados? ¡Vamos a ello que os va encantar el tema, es super interesante!” En la clase, abarrotada de gente pese a no pasar lista (Irene considera una ofensa obligar a la gente a asistir a sus clases, piensa que es el profesor el que se ha de ganar sus alumnos), no se oye una mosca. Comienza el espectáculo.

 

La diferencia es clara. Si una institución quiere que sus alumnos aprendan y estén bien formados necesita atraer a docentes como Irene y deshacerse de docentes como Adrián. Esto es lo que hacen las academias, y justo lo que no hace la Universidad. Desafortunadamente, la Universidad pública, a día de hoy, no tiene mecanismos suficientemente eficaces para fichar a los profesores que le interesan, ni para expulsar a aquellos que sean tóxicos. Esto se debe a varias razones:

Por un lado, en muchas ocasiones, el proceso de llegar a ser profesor de Medicina es un suplicio burocrático donde se valora casi cualquier cosa (incluyendo irrelevantes publicaciones científicas) menos por supuesto aquellas que realmente significan que eres un buen profesor (mencionadas en anteriores párrafos). Esto hace que, por ejemplo, si eres practicante, es decir, un médico de verdad que son los que enseñan de verdad, lo tengas muy difícil en comparación con un médico que no ejerza. El segundo tiene todo el tiempo del mundo para publicar muchos trabajos científicos, pero le falta lo más importante para enseñar adecuadamente la Medicina, que es el practicarla día a día, entre otras cosas.

Además, el sistema de incentivos en la Universidad pública es perverso. Una vez que tienes tu plaza de funcionario (profesor), ya no hay diferencia entre si eres Adrián o Irene. Aunque Adrián sea mal profesor y sus alumnos no aprendan nada, no se le va a despedir. Y a Irene, por muy genial que sea, y por muy buena que sea la formación de sus alumnos, no va a recibir mayor recompensa.  De esta manera Irene se siente estafada, porque a pesar de esforzarse más y ser mucho mejor profesora, cobra igual o incluso menos que Adrián (por antigüedad puede que Adrián cobre hasta más). Entonces Irene, tiene tres opciones:

  • Se va a otro sitio donde si valoren su esfuerzo y le recompensen por ello.
  • Se convierte en un Adrián, y empieza a regirse por la ley del mínimo esfuerzo. Total, si va a dar igual. (lo más frecuente).
  • Ella quiere mejorar las cosas y pese a lo perverso del sistema, se queda en el manteniendo la excelencia contra viento y marea (lo menos frecuente).

En las academias, en cambio, como entidades privadas que son, la cosa es mucho más flexible. El sistema de incentivos es adecuado. Si eres malo, vas a la calle, por lo que estás “obligado” a hacerlo bien, si no quieres quedarte sin trabajo. Si eres bueno, recibes tu justa recompensa para que te quedes y quieras seguir mejorando más todavía.  

Esto hace que las academias tengan mejores profesores que la Universidad pública y por lo tanto sus alumnos aprendan mucha más Medicina (y lo pasen mejor, porque la Medicina es divertida).

La pregunta que se deriva del último párrafo es, ¿entonces, a las Universidades no les importa que sus alumnos no aprendan? Si les importara pondrían medidas para tener el mejor profesorado ¿no? ¿Y por qué, de manera contraria, las academias se preocupan tanto de tener la mejor docencia y que sus alumnos aprendan todo lo posible?

La respuesta es que las academias se juegan la piel en cada MIR. Si sus alumnos no han aprendido Medicina, fracasarán en el examen. Lógicamente nadie se quiere apuntar a una academia cuyos alumnos fracasan. Y si se queda sin alumnos, la academia deja de ganar dinero y quiebra. Esto es lo que he llamado el círculo virtuoso de las academias.

 

En efecto, detrás de todos los objetivos y motivaciones muy respetables que mueven a una academia, se encuentra la razón de ser de toda empresa, que es ganar dinero. Igual que nosotros, futuros médicos, que cobraremos un sueldo por nuestro trabajo, las academias no son hermanitas de la caridad. Son un negocio y cobran a cambio de sus servicios.  Pero, al contrario que a algunas personas, a mí me parece algo muy positivo, principalmente por dos razones:

  • Porque me parece justo y correcto que el trabajo se recompense. Las academias ofrecen ahora mismo la mejor formación médica que se puede encontrar en España a costa de mucho esfuerzo.
  • Porque al poder ganar dinero, también pueden perderlo. Precisamente el hecho de que sean negocios privados hace que estén expuestos a la bancarrota y que hagan todo lo posible por subsistir. Esto es, el círculo virtuoso del que hemos hablado antes. Las academias lo darán todo por mantener la secuencia: mis alumnos aprenden à hacen buen MIR à atraigo más alumnosàgano dinero. Es un sistema de incentivos adecuado.

En la Universidad pública ocurre todo lo contrario. Ni ganan dinero ni lo pierden. No tienen esta “motivación” tan potente para asegurarse de que sus alumnos aprendan. Su piel no está en juego. En cambio, si su presupuesto anual dependiera del resultado del MIR de sus alumnos o de un hipotético examen que se hiciera todos los años a aquellos que finalizan el grado de Medicina, seguramente esto no sería así. Al incorporar a la Universidad pública al círculo virtuoso, la docencia y la formación de sus alumnos mejorarían exponencialmente.

¿Qué academia escojo?

Actualmente, en 2020, existen tres academias principalmente en España: CTO, AMIR y MIR Asturias.  Antes de hablar de ellas, un aviso. Estoy convencido de que, pese a pequeñas diferencias que puedan existir entre las diferentes academias en cuanto al método y los materiales que ofrecen, con todas ellas se puede preparar uno excelentemente para el MIR y obtener la plaza que desee. La academia es importante, pero lo que marca la diferencia siempre será lo que tu trabajes.

Digo esto para darle la relevancia justa a la espinosa cuestión de la elección de la academia. Todos los años miles de estudiantes se enfrentan a la siguiente decisión: ¿qué academia escojo para prepararme el MIR? Es evidente que es una elección importante porque si vas a trabajar durante tanto tiempo en pos de tu ansiada plaza, quieres estar seguro de confiarte a las mejores manos.

 

Lo cierto es que no existe una respuesta fácil a esta pregunta. De hecho, no voy a responderla aquí. No voy a decirte que academia deberías escoger, más que nada porque probablemente me equivocaría en buena parte de los posibles lectores. En esta cuestión no existe una talla universal para todo el mundo. Es algo relativo que depende de la persona.

Yo concretamente me apunté a la academia CTO, y aunque a lo largo de este ensayo relataré mi experiencia, a continuación, añado un resumen de como me decidí y mi valoración global de mi elección.

¿Por qué te apuntaste a CTO? 

La verdad es que no dediqué mucho tiempo a investigar la cuestión de las academias. Ahora, después de haber hecho el MIR, considero que debería haber estudiado más el tema. Simplemente llegué a la conclusión de que en todas las academias iba a tener abundancia de material y que lo realmente importante era lo que yo trabajara. Por tanto, no me importaba mucho cual elegir. Aún sigo pensando eso de que lo que marca la diferencia es lo que hagas tú, pero también estoy convencido que ayuda mucho a tener éxito el estar en la academia que mejor optimiza tus cualidades y con la que más rendimiento sacas a tu esfuerzo.

 Asimismo, me ayudó a decidirme tres cuestiones:

  • La mayoría de los opositores siempre son de CTO. El hecho de que se apunte tanta gente de forma tan constante a lo largo de los años es un indicio de que la gente acaba contenta con esta academia. Aparte, también significa que vas a ir tan preparado como la mayoría de los opositores. Eso quiere decir que, si la preparación no fuera buena, no importaría tanto porque los demás irían igual que tú. Es como un seguro.
  • Tenía amigos que estaban en CTO. En mi caso, tenía a amigos de cursos superiores (a los que consideraba inteligentes y trabajadores) preparándose el MIR con CTO. Por tanto, me daba confianza el hecho de pensar ellos también se habían decantado por CTO.
  • Cuestiones mundanas. Quería quedarme en mi ciudad preparándome el MIR con mi familia y seres queridos y CTO era perfecta para eso.

 Como veis, mis razones para decantarme por CTO fueron bastante simples. No comparé los métodos de cada academia, ni la tutorización ni otros aspectos importantes. Aunque finalmente no me fue mal, debería haberlo hecho. Quizás me hubiera ido aún mejor en otra academia.  

¿Cómo se estructuró la preparación al MIR en CTO?

NOTA: aunque a lo largo de los capítulos de esta serie iré detallando mi preparación con CTO, añado este pequeño resumen inicial para que sirva de referencia al resto del texto. 

  • Primera vuelta (de septiembre 2018 a junio de 2019): se trataba de compaginar el último curso de la universidad con formar la base teórica de tu preparación al MIR. Para ello, trabajamos una asignatura por semana excepto las más importantes como Cardiología, Digestivo, Epidemiología, a las que dedicábamos dos semanas. Durante la semana tenías que trabajar el manual y las preguntas de otros años. Finalmente, el sábado tenías clase. Además, una vez al mes había simulacro de examen MIR. El simulacro se corregía también durante la semana. Durante toda la preparación las clases las daban especialistas en la materia, los mismos que escribían los manuales, lo cual me parecía muy positivo. Nos actualizaban rápidamente ante cualquier novedad, aparte de que conocían las “modas” de cada una, muy susceptibles de ser preguntadas.
  • Segunda vuelta (de junio de 2019 a noviembre de 2019): fue el grueso de la preparación. Se estudiaba una semana por asignatura aproximadamente. Existían dos planes de rutina: estudio y clase todos los días de lunes a sábado o solo estudio durante la semana y solo clase el sábado. Yo me decanté por el segundo plan. Durante la semana trabajaba manual, desgloses, preguntas tipo test y el sábado asistía a clase. La frecuencia de los simulacros también aumentaba y pasamos a tener simulacros cada dos sábados y finalmente todos los sábados. Durante la semana también había que corregir el simulacro.
  • Tercera y cuarta vuelta (de noviembre de 2019 hasta el día del MIR): eran vueltas de repaso donde se enfocaba mucho el trabajo a practicar con pregunta tipo test. Dado a la escasez de tiempo, CTO te desglosaba de forma personalizada que temas te recomendaban estudiar, según su importancia y tu rendimiento en los mismos. Asimismo, las clases se pasaban a modo online y había un simulacro cada semana. Los simulacros eran realmente difíciles, mucho mas complicados que los de otras academias. Eso hizo que cuando llegó el día del MIR, estábamos muy preparados para aguantar las dificultades.

¿Una vez hecho el MIR qué destacaría como puntos fuertes de CTO? ¿Y cuáles serían los aspectos a mejorar?

 Puntos fuertes:

  • La calidad de su campus virtual: era muy cómodo y realmente completo. Cuando te vas a tirar horas y horas trabajando es fundamental que tus herramientas sean buenas, y el campus de CTO era excepcional por la diversidad y excelencia de todos sus recursos.
  • La calidad de la docencia: los profesores y sus clases eran geniales. Aprendías mucho y te motivaban a querer trabajar para seguir avanzando. Para mi fue un cambio radical respecto a lo que había vivido antes de CTO. El poder asistir a clases tan preparadas, amenas, con profesores tan cercanos y experimentados fue algo que me hizo disfrutar de la preparación y me estimuló para trabajar cada vez más.
  • Los simulacros: estaban perfectamente diseñados para entrenarnos lo mejor posible. El hecho de que no se hagan tantos simulacros como en otras academias permite que los que hagamos sean muy significativos, con preguntas bien configuradas, apenas sin repetir y que realmente te hacen progresar. Creo que aquí importa más la calidad que la cantidad. Aparte, fue un gran acierto hacernos sufrir con simulacros tan difíciles porque después el día del MIR estábamos acostumbrados.

 Aspectos a mejorar

  • La tutorización: cierto es que existía un equipo de tutores a disposición de los alumnos, pero no hubo una actitud pro activa por parte de ellos para apoyar, seguir a los opositores y darles consejos a lo largo de la preparación. No hubo tutores que te preguntaran como ibas o con los que tuvieras que ir hablando para hacer un seguimiento de tu evolución. En mi sede, el tutor nos mandó un video a principios de la preparación y no volvimos a saber de él. Insisto, si lo necesitabas podías escribirles y pedirles ayuda y orientación, en ese sentido nada que objetar. Pero por lo demás, la tutorización era bastante pobre. Supongo que es un efecto secundario de ser tan grandes.
  • Las clases de cuarta vuelta: nos pusieron grabaciones de las clases del año anterior, es decir, no eran actualizadas. No es un aspecto importante de todas formas.

¿A qué perfil de gente recomiendo CTO?

CTO es una academia muy válida para la mayoría de las personas. Tiene un método muy pulido basado en su gran experiencia a lo largo de los años y en haber preparado a tantísima gente como ha hecho. Es esta versatilidad lo que la hace grande. A día de hoy la recomendaría a todo el mundo excepto a aquel que necesite una tutorización más marcada. Además, en mi opinión es la academia que mejor adaptada está a la posibilidad de poder estudiar el MIR en tu entorno, sin tener que desplazarte. Por ello, si eres de lo que quieres estudiar cerca de tus seres queridos, CTO es tu mejor opción.

La primera vuelta

Los consejos, una práctica arriesgada. Comienza la primera vuelta. Defiendo éxito. De lunes a viernes. El sábado. Los simulacros. Peligros a evitar en la primera vuelta. Conclusión.  

De ahora en adelante hablare detalladamente de la preparación al MIR. Estructuraré mi relato según las diversas etapas cronológicas en las que se dividió mi propia preparación. Quizás resulte algo caótico, pero me ha parecido lo más natural, teniendo en cuenta que el eje vertebral de esta sección lo constituye mi propia experiencia.  Contaré las cosas como sucedieron y tal y como sucedieron, sin artificios.

Además, la estructura de la preparación es algo que no varía mucho ni entre las diferentes academias, ni a lo largo de los años. Por tanto, puedes sacarle provecho sea el año que sea o estés en la academia que estés. En cada etapa, contaré mi experiencia y añadiré las pertinentes reflexiones. Asimismo, daré mi opinión sobre lo que pienso que es conveniente hacer y lo que hay que evitar en cada momento.

Los consejos, una práctica arriesgada

A este respecto he de subrayar algo importante. Según he investigado no son pocos los videos, artículos, y reseñas que pululan por Internet en las que opositores como yo hablan de su experiencia. Estas personas ofrecen todo tipo de consejos y advertencias mágicas sobre como triunfar en el MIR, aunque a algunos de ellos, según cuentan en sus videos, no les haya ido especialmente bien.  

Este ensayo no va de eso. No esperéis una guía estilo “El secreto del éxito en el MIR que nadie conoce”, “Los tres pasos para triunfar en el MIR”, “Como quedar entre los 100 primeros en dos meses”. A pesar de haber hecho el examen número 14 y haber quedado el número 23 de mi MIR (MIR 2019) no me siento capacitado para hablar como si tuviera la clave para triunfar en el examen. Y no, no se trata de falsa humildad. Os explico el por qué a continuación.

Creo que hay que ser muy prudente a la hora de dar consejos de este estilo por varias razones. La más importante de ellas es que solo he hecho el MIR una vez. No he probado mi estrategia en varios MIRes asique no puedo asegurar con certeza que mis resultados se deban a que realmente he dado con la clave o que simplemente he tenido suerte.

En efecto, si solo nos presentáramos 3 personas al MIR, si alguien queda mejor es porque probablemente ese tío es un crack o sí que ha dado en la tecla. Pero cuando se presentan 15,000 personas, es posible que algunos saquen un numerazo simplemente por azar. Para comprobarlo tendría que repetir mi preparación varios MIRes y si en todos tengo éxito, sí que me sentiría validado para poder dar consejos a tutiplén. Y lo siento, pero no tengo intención de presentarme más veces al MIR, al menos a día de hoy.

Ilustraré esta idea con el siguiente ejemplo. Imaginaros jugar a la ruleta rusa con un revólver. Este juego consiste en cargar solo una bala de las seis posibles dentro del cargador y apretar el gatillo. Tienes 1/6 posibilidades de morir. Si no mueres, quedas entre los 100 primeros del MIR. Si tienes mala suerte, acabas enterrado bajo tierra. ¿Jugaríais a este juego? Imaginaros a algún loco que aceptara, y fuera afortunado. Veríamos su nombre en la lista, número 18, y pensaríamos menudo máquina. Esto es porque normalmente solo nos fijamos en el resultado y no comprobamos si esta persona jugó a la ruleta rusa y es un imbécil con suerte en vez de ser tan fuera de serie como el resultado indica. Imaginaros a 1000 personas que jugaran a este juego. Volveríamos a obtener algunos de los míticos primeros del MIR de todos los años, pero probablemente también habría un número importante de gente bajo tierra que se escaparía a nuestra percepción.

Yo mismo, al no haber probado a repetir mi preparación en otros MIRes, no se realmente si he jugado a la ruleta rusa y he sido el imbécil afortunado. Si resulta que sí y me pongo a aconsejar todo lo que hice en un video, puede que los espectadores que pongan en práctica mis consejos no tengan tanta suerte como yo y acaben en el cementerio mírico. Por tanto, en este ensayo me limitaré a contar mi experiencia y a recomendar determinadas cosas sobre las que tengo un nivel de certeza importante, de manera que con prudencia puedas valerte de ellas para mejorar tu preparación. .


Así es como pienso habiendo sacado el número 23. Os podéis imaginar como alucino cuando escucho a gente que se ha quedado sin plaza durante dos años seguidos o que ha tenido resultados francamente mediocres sentando catedra sobre lo que recomiendan hacer en el MIR. Cuando me encuentro con algo de esta guisa, salta mi detector de vendehúmos y huyo como alma que lleva el diablo.

Muy al contrario, la máxima evidencia de que hacer y no hacer en el MIR la podríamos extraer estudiando a mucha gente que se presentara al MIR a lo largo de muchos años y viendo sus resultados. Wait. Eso me suena. Eso es justo lo que hacen las academias ¿no? Las academias tienen datos de cientos de personas a las que han preparado durante muchos años.

Exacto. Ese es el quid de la cuestión. Recuerda que esto era una guerra, y la guerra no es un juego. Es un lugar oscuro, despiadado y lleno de peligros en el que tú no sabrías ni por dónde empezar. Por eso te confiaste a tu academia ¿recuerdas? Para dejarte guiar por su método forjado a base de experiencia en mil batallas.

En efecto, las academias han ido puliendo su método a través de muchos años y muchos opositores exitosos y fracasados. Han ido separado lo recomendable y lo no recomendable del azar. Por eso, el opositor sabio se fía de lo que dice su academia y sigue a rajatabla su método.  Esta sí que es una de las claves del éxito en el MIR. Al leer esto te estarás preguntando, pero si el método de la academia es algo al alcance de todo el mundo, es algo que se explica desde el principio, no es algo para nada secreto. Si esto fuera así todo el mundo tendría éxito en el MIR y sabemos que esto no ocurre.

La realidad es que la gente se apunta a las academias, correcto. Escuchan en las charlas lo que deben hacer según sus respectivas academias, correcto. ¡Pero la gran mayoría, por razones varías, acaban no siguiendo el método! Por paradójico que suene, os aseguro que es la pura verdad. La gente busca y paga a las academias para después hacer muchas veces lo que les da la gana. Conozco casos por doquier. La academia dice, haz los simulacros que es lo más importante, pues la gente no los hace. Te dice, prioriza las preguntas al manual, pues nada ahí los ves haciendo justo lo contrario. Te advierte descansa los domingos, pues todavía ves a algunos que se creen que están adelantando por exprimirse cuando deberían recuperar fuerzas los días de descanso. Es algo absolutamente increíble.

Hemos dicho que la dilatada experiencia y la amplia muestra de personas que poseen las academias las convierte en las portadoras del mayor nivel de evidencia en cuanto a método. Por el contrario, el menor grado de evidencia correspondería a aquellos que solo se han presentado una vez y además han fracasado. Si alguna vez se te aparece alguno de estos entes dándote la “clave del MIR” huye tan lejos como puedas. En el nivel intermedio de nivel de evidencia, se situarían personas como yo. Gente que, aunque solo se han presentado una vez, han tenido un buen resultado en el MIR y también tienen datos de buenos resultados en los anteriores simulacros (ya que apoyarían la tesis de que su éxito no se debe al azar, sino que había una tendencia durante meses). Por tanto, si quieres tener opción de elegir plaza de casi cualquier especialidad, simplemente cumple al 100% lo que te dice tu academia.  

A esto tengo que añadir una excepción pequeña pero importante. Si bien lo inexcusable es seguir el método de la academia, también es muy recomendable hacer algo más o algo diferente a lo que te suelen proponer. Ese “toque especial” es lo que generalmente consigue aumentar terriblemente tu probabilidad de éxito. Ojo, no me estoy contradiciendo con lo que he dicho en los párrafos anteriores. Con toque especial me refiero a seguir al 95% el método de la academia (para sobrevivir) y hacer un 5% diferente.

Como se aprecia, un 5% es un pequeño porcentaje. Esto quiere decir que ese añadido que hagas no debe ser muy costoso y debe respetar absolutamente el método de la academia. Tan poco costoso que, si no funciona, no te cause un descalabro en el examen y tan beneficioso que, si es útil, te adelante esos cientos de puestos que pretendes. Aunque parezca insignificante, un 5% puede tener efectos que cambien totalmente el curso de la partida. Recordemos de la primera parte que al tener tanto impacto el examen MIR en la puntuación final, cualquier mínima variación tiene efectos fortísimos. Si conseguimos emplear esta situación a nuestro favor, tendremos mucho ganado frente a los que la desaprovechan.

Yo mismo practiqué fielmente el método de mi academia, CTO, y añadí algunas mejoras propias que relataré lo largo de estas páginas. Conozco a un número 2, a un número 22 y a un número 79 que también le dieron su propio toquecito mágico. A esta estrategia de seguir un 95% el método de la academia para asegurarnos un número más que respetable y añadir un 5% de cosecha propia, la llamaremos la estrategia de la mancuerna, en referencia a una pesa de gimnasio bien equilibrada. Es el equilibrio de ser conservadores y creativos al mismo tiempo. He de señalar que tanto la idea del imbécil afortunado, como la estrategia de la mancuerna, se las debo a las obras del pensador Nassim Nicholas Taleb, cuya lectura recomiendo para el MIR y para la vida en general. 

Asimismo, es precisamente en este 5% donde reside la posibilidad de coaching real en el MIR. Este el pequeño empujón que puede resultar decisivo en tu preparación y es el que a mí me gustaría ofrecerte. Que las academias se encarguen del 95% restante. Pero si con este ensayo y otros materiales puedo aportar ese toque distintivo que te ayude a cumplir tu sueño, habré cumplido mi propósito.

Con las debidas aclaraciones hechas, remontémonos al inicio de todo, la primera vuelta.

Comienza la primera vuelta.

Bien soldado, ya te has enrolado en el ejército. Lo primero que harás será conocer a tus mandos superiores. Ellos te explicarán la estrategia de entrenamiento que seguirás y las pequeñas escaramuzas que tendrás que realizar antes del último gran asalto. Además, desde el minuto cero, te otorgarán materiales, herramientas y todas las armas que necesitarás durante este periodo. Te espera un duro camino. Largos serán los días, duras serán las jornadas y esforzados los enclaves que tomar semana a semana, miles serán los obstáculos que se te presenten en tu camino. Y, por si fuera poco, siempre estarás bajo la constante amenaza del enemigo. ¿Pero qué…?  ¿El enemigo?

Así es, como en toda guerra que se precie, en el MIR existe un enemigo. Seguramente ya estés pensado en algo. Pero, pese a lo que se te pueda ocurrir, el principal enemigo no es el Ministerio de Sanidad, no es el vecino que pone la música, no es tu familia que te distrae del estudio, no es tu mascota que se hace caca en los momentos menos oportunos, no son tus amigos que te proponen planes, no es el calor del verano, ni el frio del invierno, y por supuesto, no, no son los demás opositores que quieren tu plaza. ¿Entonces quien es mi enemigo, te preguntarás, si has mencionado todas las posibilidades que pueden ser obstáculos en la batalla? Si miras a un espejo obtendrás la respuesta. En efecto, tu reflejo en el cristal te delata. Eres tú mismo. Tú eres tú peor enemigo. Tus debilidades serán las que se interpongan entre tú y tu ansiada plaza.

Para bien y para mal, es precisamente en las condiciones más extremas (por ejemplo, en el MIR) cuando se hacen más patentes nuestros puntos débiles. Y ojo, no solo hablo de la pereza, un clásico, sino a muchos otros que pudiendo estar muy presentes, pasan inadvertidos a nuestra mirada: el miedo, la codicia, la tristeza, la baja autoestima, la dependencia, el no saber perder, el no saber ganar, la psicosis, la desesperanza, el derrotismo, el rendirse antes de la cuenta, y tantos otros que sería imposible enumerar aquí. Enfrentarse a todos ellos sin excepción es obligatorio si se quiere tener éxito en el MIR.

Por tanto, el MIR es una lucha constante contra tu propio yo. No podrás conquistarlo si no te conquistas a ti primero. Es una conclusión a la que llegué tras muchas reflexiones durante y después de hacer el examen. Me di cuenta de que en vez de culpar a todo lo que me rodeaba (es que hacía calor durante el simulacro) simplemente debía de dejar de echar balones a fuera y buscar la solución en mí mismo. Frente a la pereza, constancia; frente al miedo, valentía, frente al desfallecimiento, esperanza y así sucesivamente. Y por encima de todo, inteligencia, para trucarte a ti mismo si no eres de los que estás especialmente servido de estas virtudes (que es mi caso y el de la mayoría de los opositores). Mas sobre ello adelante.

Por tanto, a mí me resultó especialmente útil el desarrollar este locus de control interno, es decir, centrarte en ti mismo que es al final lo que en realidad puedes mejorar. Eso y evitar lo contrario, es decir fijarme demasiado en las circunstancias externas, que siempre, siempre y sin excepción escaparán a tu control.

Afortunadamente, esto no es un libro de autoayuda, entonces no voy a detenerme ni un segundo en cómo lograr cosas como la constancia, la valentía...etc. Tampoco voy a ofrecer La Fórmula Secreta (que no existe) ni voy a enumerar las ancestrales reglas que me fueron legadas por el sabio maestro Simu Tao para la superación personal en el MIR (que no existen). Cuando toque, simplemente iré dando pequeños trucos para solventar de manera sencilla determinados escollos que se nos van a presentar (traducción: escollo = tú mismo haciéndote la púa).

Definiendo éxito 

Ya han sido varias la veces que he usado palabras como triunfar, tener éxito, salir victorioso. Por ello, creo conveniente explicar que significa para mi tener éxito en el MIR. Para mí, tener éxito en el MIR consiste en cumplir tu objetivo.  No tiene nada que ver con quedar entre los 1000 primeros de la lista. Tiene que ver con llegar a la meta que te habías propuesto.

Imaginemos dos personas, Laura y Mateo. Laura quiere ser dermatóloga y Mateo, médico de familia. Para coger una plaza de dermatología se necesita quedar entre los 800 primeros de la lista y para médico de familia se necesita quedar entre los 8,000 primeros. Tras realizar el MIR, Laura obtiene un 1,000 y Mateos, mucha peor nota, un 7,000. Sin embargo, Laura, aunque ha sacado muy buen número, no ha cumplido su objetivo porque no podrá elegir dermatología. En cambio, Mateo, pese a haber sacado un 7,000, ha cumplido su objetivo porque puede escoger Medicina de familia. Laura no ha tenido éxito, Mateo sí.

Como se puede ver, el objetivo y por ende el concepto de éxito es variable dependiendo de la persona. Hay objetivos más fáciles y objetivos más difíciles de conseguir. Pero el éxito siempre será lograr lo que uno se propuso, independientemente de que su número sea bajo o alto.  Recomiendo que te preguntes cuál es tu objetivo antes de empezar la preparación. Por ejemplo, si quieres Neurocirugía y según los datos de años anteriores necesitas quedar entre los 3,500 primeros, ese es tu objetivo. Durante la preparación, has de procurar que tus resultados estén dentro de este rango, ya que eso significa que vas por el buen camino. Tienes que trabajar hasta conseguirlo y una vez que estés dentro, debes mantenerte ahí hasta el día del MIR.

Asimismo, también existe una situación muy frecuente y es que no sepas que plaza quieres y por lo tanto no tengas un objetivo definido. Esa es la situación en la que me encontraba yo al inicio de la preparación. Lo que hice fue simplemente decidir que mi objetivo era sacar el mejor número que pudiese (para así asegurarme de poder elegir lo que me finalmente me gustara), y ya pensaría acerca del tema cuando llegara el momento. Esto tiene la ventaja de que siempre puedes mejorar, porque nunca estás en tu zona objetivo, a no ser que seas ya el número 1 (no era mi caso). Su inconveniente es la otra cara de la moneda: nunca tienes la tranquilidad de un objetivo fijo y la certeza de estar en él, por lo que no lo recomiendo a alguien que se agobie con facilidad.   

Fundamental, por tanto, este requisito para comenzar la preparación al MIR. Si no sabes a dónde vas, es difícil llegar a algún sitio. Ten un objetivo en mente y lucha por él.

Dicho esto, vayamos al grano. ¿Cómo se me presentó la primera vuelta?

Desarrollo de la primera vuelta

Cronológicamente mi primera vuelta abarcó desde finales de septiembre de 2018 a finales de mayo de 2019. Cuando acabó mayo, tuve unas vacaciones hasta el 23 de junio, que fue el día que empezó la segunda vuelta. Lógicamente la primera vuelta coincidió en su totalidad con el sexto curso de la carrera. Esto quiere decir que había que compaginar este último curso con la preparación al MIR.

Lo primero que hizo CTO fue darnos la charla de primera vuelta donde nos explicó el plan que íbamos a seguir. Asimismo, nos repartió los materiales que íbamos a usar durante toda la preparación. El plan de CTO era muy lógico. En esta época de calma previa a la tempestad el objetivo era construir los cimientos, la base de nuestra preparación, sin perjudicar al rendimiento de sexto curso. Además, esta vuelta preliminar debía de servir para que desarrolláramos, si es que no lo teníamos ya claro, nuestro método de estudio preferido para la segunda vuelta y los meses de estudio feroz (cosas del estilo, ¿dónde estudias mejor en tu casa o en biblioteca?) Era como un ensayo, un calentamiento para las fases de la preparación más intensas. Con estos dos objetivos en mente, nos organizaron de la siguiente forma.

Cada semana se trabajaba una asignatura, excepto las asignaturas importantes (es decir, de las que entran más preguntas en el examen) como Cardiología, Digestivo, Epidemiología y Estadística y alguna más, que se estudiaban durante dos semanas. De lunes a viernes trabajabas por tu cuenta y el sábado había clase presencial en la sede de la academia de tu respectiva ciudad.  Un sábado al mes, además de la clase correspondiente, tocaba simulacro.

De lunes a viernes

¿Cómo era el trabajo del día a día? Recordemos que había que compaginar MIR y sexto de Medicina. En España, durante el sexto y último año de la carrera, lo que se realiza en la mayoría de las facultades de Medicina es el rotatorio clínico. Esto es simplemente ir rotando por distintas especialidades médicas y aprendiendo de la práctica médica real. En mi facultad, además de realizar el rotatorio, había que presentar un trabajo de fin de grado (TFG) y hacer un examen práctico (llamado el ECOE) ambos a final de año. Mis calificaciones de sexto curso, por tanto, se componían de estos tres elementos: rotatorio, TFG y ECOE.

En mi facultad, el rotatorio era por las mañanas, y terminaba aproximadamente a las 3 p.m. Por tanto, tenía las tardes “libres” para dedicarlas las demás variables de la ecuación TFG, ECOE y MIR. Solía salir a las 9 p.m. de la biblioteca de la facultad, después de 4 a 5 horas de trabajo vespertino.

Estas 4 horas de trabajo diario entre semana las dedicaba a TFG, ECOE y al MIR. En lo que al MIR se refiere, realizaba las siguientes tareas:

  • Ver las videoclases, leer y subrayar los manuales: me ponía una videoclase (en el campus virtual de CTO había videoclases de todas las asignaturas) y a la vez iba leyendo el manual y subrayando lo que destacaba el profesor.  
  • Trabajar los desgloses: en CTO llamábamos desgloses a las preguntas de exámenes MIR de años anteriores y es el nombre que emplearemos en este ensayo (creo que en AMIR se les llama el libro gordo y en MIR Asturias RepeMir). Es muy importante machacarlos porque buena parte de los conceptos que se preguntan en cada examen ya han sido preguntados previamente. En el MIR de 2019 en concreto, de 175 preguntas, 92 eran conceptos ya preguntados otros años (según datos de Mir Asturias). Por tanto, si llevas los desgloses al dedillo te será muy fácil detectar estos conceptos repetidos en tu examen y contestar esas preguntas de forma rápida y correcta. Consciente de semejante importancia, hice todos los desgloses de todas las asignaturas durante esta primera vuelta. Esto me hizo tener conciencia desde muy pronto de hacia dónde tenía que dirigir mi estudio y donde estaban mis carencias más significativas
  • Hacer los test de primera vuelta: eran las preguntas tipo test que íbamos a corregir en la clase del sábado, por lo que convenía tenerlas hechas si querías aprovecharla al máximo. Además, eran útiles para evaluar como de bien estabas trabajando la asignatura en concreto de esa semana.
  • Corregir el simulacro del mes: esta cuestión la abordaré cuando hable de los simulacros.

Resumiendo, mi trabajo entre semana comprendía manual, videoclases, desgloses, test de primera vuelta y corrección de simulacro. La academia también te proponía unos videos llamados “Intocables” que supuestamente eran conceptos básicos a tener en cuenta de cada asignatura; y test pre-clase, que eran unos test para ver tu nivel antes de la clase del sábado.  Estos dos últimos elementos apenas los trabajé por falta de tiempo y porque preferí darles prioridad a las otras tareas mencionadas. Comentario: nótese como muchas veces no me daba tiempo a hacer todo lo estipulado por la academia. ¡No pasa nada! No hay que agobiarse por ello.

El sábado

El sábado teníamos clase presencial de la asignatura que habíamos trabajado esa semana. Las clases de primera vuelta estaban muy dirigidas a fisiopatología, es decir a “entender” las asignaturas y no tanto a memorizar o a resolver preguntas. Se explicaban los temas más importantes y se corregían los test de primera vuelta. Dependiendo de la importancia de las asignaturas las clases duraban más tiempo o menos. En las asignaturas largas te tirabas todo el día, desde por la mañana hasta por la tarde, mientras que en las más asignaturas más cortas a la hora de comer ya habías terminado. He de decir que la mayoría me resultaron muy entretenidas y amenas y los profesores por lo general eran geniales. Aunque después de comer, todo hay que decirlo, aprovechaba de poco a nada debido al cansancio acumulado y la fuga de mi sangre desde cerebro hacía al territorio esplácnico. La siesta existe por algo ¿no?

Además, el mismo sábado, una vez al mes, teníamos simulacro después de clase. Es un aspecto fundamental de la preparación que menciono casi por primera vez en este ensayo, por lo que merece la pena pararse a explicarlo.

Los simulacros 

Un simulacro del examen MIR, como su nombre indica, significa simular que haces el MIR real (si quieres saber qué características tiene un examen MIR estándar puedes consultar el capítulo I). Como os podréis imaginar fue la parte más dura de la preparación porque tenías que sentarte durante 4 horas y luchar sin descanso por hacerlo lo mejor posible. Si esto ya suena intenso, lamento decir que ahí no acababa la cosa. Después de cada simulacro había que corregirlo. Esto se hacía introduciendo en el campus virtual de CTO la hoja de respuestas que habías rellenado durante el simulacro.  Automáticamente te daba acceso a tus preguntas netas, tus aciertos, tus fallos, tu rendimiento en las diferentes asignaturas, y como no, a tu percentil. ¿Percentil? ¿Qué es eso? ¿Qué quiere decir esta palabreja?

El percentil es un elemento que te informa donde se sitúa tu puntuación en el total de exámenes corregidos. Si estas en el percentil 10 significa que tu puntuación es superior al 10% de la de los exámenes corregidos hasta el momento. También significa, desgraciadamente que está por debajo del 90% restante. Si se interpreta correctamente es la mejor medida (el número de netas realmente no es muy informativo de nada, ahora explico por qué) para evaluar como de adecuada está siendo tu preparación. Esto es así ya que te relaciona con el resto de opositores, que es al final lo que cuenta en el MIR. No importa tanto que “puntuación” (netas) tengas sino cómo estás en relación con los demás.

El MIR no es como la Universidad. Aquí no existe un 10, o un 9 o un 8 que puedas sacar, tanto tu como tus compañeros. En el MIR no importa cuánto saques, sino cuanto saques en comparación con el resto de opositores. Es mejor sacar 120 netas cuando la mayoría de la gente tiene menos de 100 netas que sacar 120 netas cuando la mayor parte de los demás opositores tiene más de 130 netas. En la primera situación estarías entre los primeros para escoger plaza mientras que en la segunda más te vale rezar para que te quede algo. Por lo tanto, durante la preparación es conveniente estar atentos al percentil, y dejar de lado el número de netas.  

Como os podéis imaginar, el percentil tiene una gran carga emocional, lo que hace que sea algo muy odiado, poco amado y casi nunca comprendido durante la preparación del MIR. Era como asomarte al abismo del fracaso o del éxito cada vez que corregías un simulacro. Por estas razones hay que ser muy cuidadoso con su interpretación y sobre todo con cómo afecta psicológicamente a tu trabajo. Cada etapa de la preparación y cada simulacro exige un análisis individualizado y muy cuidadoso para no verse afectado por las distorsiones que genera la simple visión de tu percentil tras una semana de dura y abnegada labor.

Pero corregir el simulacro no consistía únicamente en ver tus netas y tu percentil. Además, había que:

  • Repasar cada pregunta viendo que respuestas eran la correctas y por qué. Para ello, CTO acompañaba cada pregunta con su solución y su comentario escrito o en video.
  • Ver el video general de cada simulacro. Este video lo realizaba el ilustre doctor Jorge Macarrón, en mi opinión una de las personas más inteligentes y que más sabe del MIR de toda España. Para empezar, quedó el número 4 en su MIR, lo que significa que no es un “consejos vendo que para mí no tengo”, sino que ha recorrido el camino. También lleva muchos años instruyendo a alumnos en su preparación al MIR, por lo que tiene gran experiencia en este asunto. En cada video, Macarrón explicaba temas complejos de manera absurdamente simple y aprovechaba para enseñarnos técnicas tipo test mediante las cuales acertar las distintas preguntas sin saber exactamente la respuesta. Además de útiles, eran videos muy divertidos dado al característico sentido del humor de este profesor. Era el toque “macarroniano”. Fue mi preferido durante toda la preparación, sin ninguna duda.

Como se puede observar, el hacer y corregir adecuadamente un simulacro es una tarea tan ardua como provechosa. Bien realizada le ayuda a uno a ir creciendo en cómo se enfrenta a la realidad del examen de forma espectacular. La grandeza del simulacro no es tanto el saber teórico que te aporta al repasar conceptos con cada pregunta, sino el saber práctico: el cómo te comportas en el MIR. ¿Te dejas llevar por los nervios y la tensión? ¿Te desanimas cuando no sabes una pregunta? ¿Te confías si te está resultando fácil? ¿Cómo administras el tiempo? ¿Aguantas sentado 4h sin desconcentrarte? ¿Te levantas demasiado a orinar? ¿Necesitas comida o bebida para no desmayarte durante la prueba?

Por tanto, el objetivo primario de un simulacro es entrenarte en la lucha. Volviendo a la analogía clásica MIR-guerra, los simulacros serían las diversas contiendas, peleas, lides, porfías y refriegas que anteceden a la gran batalla final y el final de la partida. Si se pierde una no pasa nada, igual que una sola batalla no decide la guerra, un mal resultado en un simulacro no decide el MIR ni significa que estás haciendo una mala preparación. Ante el fracaso en un simulacro, lo sabio es dar gracias porque no era el MIR y ver que has hecho mal para no volver a caer en la misma piedra. Dicho esto, hay que matizar que la interpretación que hace uno de los diferentes simulacros varía según la fase de la preparación.

En esta primera vuelta lo importante es simplemente esforzarse por hacer y corregir todos los simulacros sin excepción. Con eso basta.  Aunque parezca sencillo, en realidad es algo crucial, ya que te permitirá acostumbrarte a la prueba y a ir encarándola cada vez mejor en los siguientes meses de preparación. Como objetivo adicional podemos añadir el aprovechar para ir desarrollando tu técnica a la hora de realizar el examen.

Aprender de la experiencia

Esto de intentar mejorar tu manera de hacer los simulacros es muy importante y me parece un punto en el que la preparación del MIR es superior a la carrera universitaria. Me explico. Durante la Universidad, por lo general solo tienes un examen de cada asignatura. Por ejemplo, haces tu examen de Cardiología y ya te quedas con la nota que saques. A lo mejor sabías mucha Cardiología, pero no tenías experiencia a la hora de realizar ese examen y eso hizo que sacaras una nota más baja de lo que te hubiera gustado. No puedes repetir y hacer 10 exámenes más de Cardiología para probar a hacer las cosas de otra forma e intentar mejorar. En cambio, durante el estudio del MIR, tienes simulacros periódicos en los que ponerte a prueba. Esto quiere decir que puedes ir optimizando tu manera de hacer los exámenes para ir mejorando cada vez más.

Yo lo comparo con la primera vez que jugué a los bolos. En las primeras tiradas apenas tiraba un bolo porque no sabía cómo se hacía. Fui probando varias formas, hasta que finalmente encontré la manera óptima de lanzar la bola para derribar casi todos los bolos. Una vez que había averiguado esto, ya solo tenía que hacer lo mismo una y otra vez cuando fuera mi turno. En cambio, tenía un amigo que, como ya había jugado otras veces, empezó mucho mejor que yo. Pero su problema es que lanzaba la bola una y otra vez al azar, sin fijarse en como lo hacía, no aprendía de su experiencia. Por tanto, sus resultados fueron muy variables durante toda la partida. El resultado final fue una espectacular remontada por mi parte, ganando por 1 punto la partida.

Los exámenes de la carrera eran como una partida de bolos en el que solo pudieras tirar una vez. Al ser solo una vez, no se podía aprender de la experiencia. En cambio, gracias a los simulacros, el MIR se convierte en una larga partida de bolos donde tienes varios turnos para averiguar cuál es la mejor manera de hacer el examen. Puedes y debes aprender de cada uno para mejorar tu “tiro”. Una vez que encuentres tu técnica, simplemente repítela una y otra vez.

 

 

Por tanto, a la hora de prepararte el MIR y sobre todo en lo que respecta a simulacros, debemos estar constantemente intentado aprender de nuestros errores y de nuestra experiencia. No hay que deprimirse si se tiene la sensación de que siempre quedan cosas por mejorar, es algo muy normal, ya que como seres humanos nos somos perfectos. Yo mismo estuve aprendiendo y puliendo mis métodos hasta el último día de la preparación. Lejos de ser algo negativo, fue algo decisivo para mí. Muchos opositores no hacen este ejercicio de análisis de ensayo y error de nuevas estrategias, por lo que apenas mejoran durante la preparación, o incluso empeoran. Es muy frecuente ver a antiguos opositores contando cosas como: “que hice mal en el MIR”, una vez que lo han hecho y han fracasado en el mismo. En mi opinión resulta mucho más útil realizar esta reflexión durante la preparación, algo estilo: “que estoy haciendo mal en el MIR”, de manera que podamos subsanar a tiempo nuestros fallos y triunfar en el examen.

Concretamente y ya volviendo a estos primeros compases de la preparación, los percentiles que se obtienen son muy variables y no hay que tenerlos mucho en cuenta. Simplemente sirven para ver más o menos desde que base partes. Que nadie se preocupe si sus resultados en esta etapa están lejos del objetivo que se ha marcado en el MIR, porque la cosa cambia por completo desde estos primeros simulacros hasta tu resultado final en el examen real.

Peligros a evitar en la primera vuelta.

Como novicio en los asuntos bélicos, quizás estés abrumado con tanta información. Demasiados conceptos nuevos acerca de la estrategia a seguir, tu entrenamiento, las armas disponibles y los primeros objetivos a tomar. Sin embargo, quiero que hagas un último esfuerzo puesto que lo que voy a explicar ahora es importante. Son los peligros que te acecharan durante la primera vuelta. Como minas explosivas escondidas bajo tierra, es fácil caer en ellos sin darnos cuenta y poner en riesgo toda la misión. Estas minas que debemos evitar son:

  • No tomarse en serio la primera vuelta: hay que intentar cumplir al máximo el plan semanal que te recomienda la academia. Se que a veces es difícil, sobre todo por las ocupaciones del último año de carrera, por lo que no te agobies sino lo consigues. Como me dijo mi amigo Dani, todo lo que hagas en primera vuelta suma, pero lo que no hagas no resta. Sin embargo, ten cuidado con usar el típico consejo de “no te agobies” y el tan cacareado “sexto es para disfrutar” como excusa para no dedicar nada de tiempo a la preparación. Ten en cuenta que, aunque tú no te tomes muy en serio la primera vuelta, otros si lo estarán haciendo. La línea roja que no hay que cruzar es dejar de hacer un simulacro o dejar de corregirlos. El haber hecho todos los simulacros que había previstos y haberlos corregido adecuadamente es el mínimo que se requiere en esta primera etapa. A partir de aquí, cualquier cosa que hagas viene bien pero no será tan crítica.
  • Realizar mal la primera vuelta: no solo no hay que dejar de lado la preparación sino además hay que hacerla correctamente. A continuación, cito errores frecuentes que se comenten durante esta etapa:
  • A la hora de estudiar: hay que evitar el subrayar mal, esto es subrayar demasiado (modo brocha on) o subrayar incorrectamente (es decir, lo no importante). También es conveniente el no profundizar demasiado y el no quemarte la cabeza intentado memorizar datos que se te van a olvidar en una semana. En este contacto inicial es preferible hacer un trabajo superficial para poder hacerte una idea general. Ya habrá tiempo de memorizar en las siguientes vueltas. Quizás ahora mismo te estés preguntando: ¿y cómo sé que es superficial y que es profundo? ¿Cómo sé que es lo importante para subrayar si no tengo ni idea? Yo me hice la misma pregunta en su momento, si te sirve de consuelo. No existe una respuesta clara a esta pregunta, pero como regla general yo me apañé de la siguiente manera: lo que destacara el profesor en las videoclases y la clase del fin de semana, y los conceptos que salieran en los desgloses era lo importante. Todo lo demás era secundario y significaba adentrarse en las profundidades de la jungla MIR.
  • A la hora de hacer los simulacros: lamentablemente, al realizar un simulacro, muchos opositores no replican las mismas condiciones y actitud que si estuvieran en el MIR real. Cometen errores tales como hacer los simulacros en varios días, hablar con otros, coger el móvil o mirar las respuestas mientras lo hacen, y otras malas prácticas que farsean su experiencia.  Esto hace que nunca lleguen a acostumbrase de verdad a enfrentarse al MIR real, con nefastas consecuencias. Aunque parezca que no, es algo que se da con muchísima frecuencia entre los opositores. Yo fui muy consciente desde el principio de la importancia de hacer correctamente los simulacros. Puedo decir con orgullo que hice los 28 simulacros de la preparación tal y como si fueran el propio MIR. Como si de ellos dependiera mi futuro.
  • Tomarse demasiado en serio la primera vuelta: si bien el MIR es importante y hay que tomárselo en serio, tampoco hay que pasarse de la raya y echar el último año de carrera por la borda. Respeta el rotatorio, el ECOE y el TFG, ya que estos también influirán en la media de expediente y, por tanto, tendrán su impacto en tu número final. Además, se trata también de una cuestión de respeto. No vas a subir 1,000 plazas llevándote manuales para estudiar al hospital, cuando deberías estar atento a todo lo que pueda enseñarte tu tutor en el rotatorio (más bien al contrario, yo acerté muchas preguntas en el MIR gracias a lo que vi durante el rotatorio de sexto curso). Como veremos tienes que intentar no dejarte llevar por las diversas actitudes psicóticas que empezarás a observar en tus compañeros durante la preparación. Cuando estés inmerso en la competitividad más salvaje, hasta las locuras más extravagantes parecerán razonables. Y por muy apetecibles que parezcan, la mayoría son contraproducentes. Mucho cuidado.

Mucha gente habla aquí también de que no hay que “exprimirse antes de tiempo” y que como el MIR no son unos 100 metros lisos, sino que es una maratón, no conviene darlo todo al principio. Si lo haces, corres el riesgo de desinflarte cuando lleves muchos meses de estudio y llegar quemado a la última etapa de la preparación. Lo cierto es que me mí me daba mucho miedo esto, por lo que procuré no excederme, aunque tuviera fuerzas y ganas de seguir estudiando. Por ello, a las 9 p.m. paraba de estudiar siempre, hasta el día siguiente.

 

Conclusión

Así es como se desarrolló mi primera vuelta y esto es lo que pienso de ella una vez hecho el MIR. Psicológicamente he de decir que la viví bastante tranquilo, y hasta con cierta euforia. Este estado de semimanía se debía a que, en un solo verano, pasé de tener clase en la Universidad (que no me gustaba) y de no pisar el hospital en un año (en mi universidad en 5º curso no hay prácticas) al método CTO e ir todas las mañanas al hospital. Por las tardes, cuando abordaba la preparación MIR, flipaba con los profesores, los manuales y lo mucho que aprendía. Y lo mejor es que al día siguiente, en no pocas ocasiones, podía aplicar los conocimientos que había estudiado en situaciones clínicas reales. Para mí esto resultaba extremadamente estimulante. Por esta razón y por estar al principio de la preparación (con la batería al 100%) hasta me tenía que frenar para no estudiar más de la cuenta. Como he contado antes, me daba miedo excederme en esta fase y quedarme sin fuerzas en el momento crítico meses después.  Termino el comentario de la primera vuelta remarcando como seguí casi totalmente el método CTO. Solo varié un 5%.Este cambio consistió en que en vez de verme los intocables y hacer los test preclase, lo que hice fue trabajar más intensamente los desgloses y usar las videoclases como guía en mi trabajo de los manuales. Estoy contento con el trabajo que realicé durante este periodo, pero, como veremos, estos meses solo fueron un pequeño entrante. El plato fuerte estaba por llegar. ¿Preparado? Pues vamos al siguiente capítulo donde relataré la fase más extensa e importante de la preparación al MIR.


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Esta serie continua en el CAPÍTULO III: Verano MIR

Otros capítulos de esta serie:

Capítulo I: Todo lo que debes saber del MIR

Capítulo IV: Que viene el MIR!

Capítulo V: el día del MIR y el final