Hola! Este es el capítulo II de los cinco capítulos de la serie Revienta el MIR! Te dejo aquí un pequeño índice para que te dirijas al que mas te interese. 

  • Capítulo I: donde introduzco el MIR y explico sus características principales. Esta parte va dirigida sobre todo a aquellos que desconocen por completo o tienen una idea muy básica del MIR. Es el conocimiento base que hay que tener para entender el resto del ensayo. Si ya tienes este conocimiento, puedes empezar directamente en el capítulo II.
  • Capítulo II: a partir de este capítulo hablo de la preparación y realización del examen MIR de un modo práctico. Esto significa que ofrezco diversas opiniones, trucos, consejos, estrategias y tácticas para ayudar al lector a tener el mayor éxito posible. En este capítulo me centro concretamente de las academias y los inicios de la preparación.
  • Capitulo III: en este capítulo abordo la fase más larga e importante de la preparación, que aborda desde el verano hasta noviembre aproximadamente. Es el grueso del ensayo.
  • Capítulo IV: donde hablo del último periodo de preparación hasta justo el día del examen. Hago mucho hincapié en la intensidad psicológica de estas semanas.
  • Capítulo V y epílogo: donde relato el día del MIR, doy unas pinceladas de la etapa del postmir.

PDF y ebook: hemos realizado una versión PDF y otra en ebook muy chachis de todos los artículos para poder imprimir, leer o ver offline. Puedes conseguirlas aquí:


Capítulo II: Comienza la preparación 

Como hemos comentado en el primer capítulo, el inicio de este ensayo posee un carácter bastante teórico, donde nos hemos encargado de definir y explicar los aspectos más generales (y alguna particularidad) del MIR.  Era algo necesario para abordar el tema de la manera más integral posible, así como para introducir la cuestión a los que no estaban familiarizados con la misma. Tanto si te has leído el primer capítulo como si has pasado directamente al segundo, te doy la bienvenida.

En este segundo capítulo empieza como tal la parte práctica del ensayo. Mi objetivo desde esta página en adelante consiste en desarrollar todas las aplicaciones prácticas posibles de lo que he aprendido del MIR en base a mi experiencia y a mis numerosas reflexiones sobre el tema. Espero que el lector pase un rato divertido y que las ideas aquí plasmadas le sean de ayuda para tener el mayor éxito posible.

Para ilustrar el tema, a lo largo de estos capítulos, compararemos la preparación al MIR con una larga y dura guerra que culmina con el ataque a la fortaleza final el día del examen. Si, quizás no te lo habías planteado de esta manera, pero la metáfora no puede ser más adecuada.

Aunque depende mucho de como se lo tome cada uno, la etapa en la que te prepares para MIR no pasará a la historia como una de las mejores vacaciones de tu vida. Al contrario, es una lucha constante, día a día, semana a semana que alcanza su sangriento apogeo el día del MIR. Por mucho que se intente maquillar con buenas y calurosas palabras, que harían sonrojarse al mismísimo Mr. Wonderful, esto es así. Hay que reconocerlo. La mejor forma de enfrentarnos al MIR no es ignorando su despiadada esencia, sino aceptándolo tal y como es. Y una vez aceptado, querer luchar, querer vencer y, sobre todo, prepararse. Nadie nos va a regalar nada. Como inocentes y tiernos soldados carentes de experiencia, tendremos que entrenar, curtirnos, y batallar lo mejor posible si queremos afrontar el reto final con alguna posibilidad de éxito.

¿Preparado, entonces, para enrolarte en la milicia? Si es así, felicidades. Te aseguro que merecerá la pena.

Las academias

Las academias de preparación al MIR. El círculo virtuoso de las academias. ¿Qué academia escojo?

Las academias de preparación al MIR.

Con la euforia y la emoción del momento, has decidido ir a la guerra y entregarte en la lucha y conquista del MIR. Pero entonces, de sopetón, la realidad se te viene encima y te preguntas: ¿Y ahora qué? Eres un joven recluta, sin entrenamiento, sin armas, sin ejército, sin camaradas y sin superiores que te dirijan. Rayos, no habías previsto todo esto. Tranquilo, para ayudarte en estas cuestiones están las academias de preparación al MIR.

Tal y como se dijo en el primer capítulo, estas academias han trasformado el cómo se prepara uno para el examen. Te preparan tan extraordinariamente que la opción de estudiarte el MIR por tu cuenta constituye prácticamente un suicidio. Aquel que lo hiciera estaría en una desventaja brutal con respecto al resto de opositores, que generalmente se traduce en consecuencias desastrosas. ¿Por qué ocurre esto?

Para empezar, la experiencia que tiene el opositor medio en el MIR es nula. Cierto es que hay gente que no es la primera vez que se presenta, pero la gran mayoría de aspirantes son recién egresados de la universidad que nunca se han enfrentado a un examen como este. No conocen ni las estrategias ni el método a seguir para ser victorioso. Volviendo a los ejemplos bélicos, resulta de gran utilidad contar con un general veterano, curtido en mil batallas, que a base de ensayo y error (no hay otra manera) sepa exactamente lo que hay que hacer para triunfar en esta lid. Sin la orientación adecuada, todo el esfuerzo que se realice, por grande que sea, resulta poco eficaz.

Además, para luchar en esta guerra necesitarás armas ¿no? Necesitarás manuales para estudiar, preguntas tipo test, simulacros de examen para entrenar y mil herramientas más. Nuevamente, existe la opción de fabricarte todo esto por tu cuenta, pero emplearías muchísimo tiempo con un resultado mediocre, ya que no es algo que lleves haciendo toda tu vida. Como veremos más adelante, el tiempo es el recurso más preciado en la guerra contrarreloj que supone el MIR. No solo no hay que desperdiciarlo en tareas sin sentido, sino que hay que rentabilizarlo al máximo. Si te empeñas en coger el Harrison y confeccionar tus materiales desde cero, para cuando termines y vayas a empezar a estudiarlos, ya será el día del MIR, y fracasarás. En cambio, tus compañeros que apuntándose a una academia obtuvieron todo esto desde el minuto cero, tras meses de intenso entrenamiento, se llevarán el gato al agua.

Por tanto, las academias te proveen de todo lo que necesitas como opositor: entrenamiento, estrategia, orientación, materiales y herramientas, para que tu solo tengas que preocuparte de sentarte y estudiar, que no es poco.


El círculo virtuoso de las academias

Por tanto, hoy por hoy para tener éxito en el MIR, debes apuntarte a una academia sí o sí. Mucha gente se queja de esta situación llamando a las academias “mafias”, “avariciosas”, “negocios no éticos” y otros términos menos agradables todavía. “No deberían existir estas entidades privadas, teniendo una educación pública en las universidades y otras sociedades médicas”. “Se aprovechan de la gente y del fallo del sistema”. Y así ad infinitum.

Yo, sin embargo, estoy muy contento con mi academia, y sé que otros amantes de la medicina también lo están. Estoy feliz porque he aprendido mucho de Medicina, y además lo he disfrutado. Todo lo contrario, por desgracia, de lo que viví durante mi etapa en la Universidad pública. El contraste entre ambas es tan marcado, que se puede decir que he adquirido mejor formación médica en 1 año de academia que 6 años de grado universitario. Esto me ha hecho darme cuenta de que hoy por hoy las academias del MIR, como centros de docencia médica, están muy por encima de la Universidad pública.  ¿Y esto porque es?

Antes de pasar a explicarlo quiero remarcar que cuando me refiero en este ensayo a la Universidad, me refiero a la Universidad pública que ha sido mi experiencia. De la Universidad Privada no hablo porque no la conozco lo suficiente. Además, vaya por delante que mis críticas se dirigen a los defectos del sistema no a las personas que están él. Durante mi etapa universitaria he tenido la enorme suerte de conocer e incluso trabar amistad con personas de una extraordinaria excelencia personal y profesional a las que no solo no crítico, sino que admiro y de las que trato de aprender todo lo posible. Dicho esto, pasemos a explicar porque uno aprende más Medicina en las academias MIR que en la Universidad.

Lo que uno aprende se debe fundamentalmente al profesor. Si el profesor es bueno, los alumnos aprenden y generalmente lo disfrutan. Si es malo, sufren y encima no aprenden. Pero hay un pequeño problema, ser buen profesor no es nada fácil. Muy al contrario, hay que hacer un esfuerzo titánico porque se requieren un montón de cosas. Entre las numerosas aptitudes necesarias, podemos destacar el ser un experto en la materia, tanto en la teoría como en la práctica, preparar buenos materiales y herramientas para tus alumnos y saber transmitir la información para que se entienda.

Para ilustrar el tema, imaginemos a dos profesores totalmente opuestos. Por un lado, Adrián, y por otro Irene.

Adrián es un profesor de 50 años, de pelo canoso e incipientes arrugas. Con andar pesado entra en el aula y se dirige a la tarima, donde enchufa un pen drive al ordenador. Selecciona su presentación Power Point y dirige su mirada a la pizarra, pero rayos, hay un problema. ¿Por qué no se ve? El proyector no funciona por lo que parece. Puf, ya empezamos, tener que salir de su calentito despacho para esto. La verdad es que necesita esa presentación porque él no ha trabajado de neurólogo en su vida. Aun así, sin ningún intento por su parte de arreglar la situación, dirige su mirada al auditorio y pregunta a sus alumnos con voz cansada: ¿alguien puede ayudarme? Un joven rapaz baja a la tarima y rápidamente soluciona el problema enchufando el cable HDMI que se había desconectado. Se proyecta la imagen de la primera diapositiva de la presentación la pared. Horror, terror. Televisor. Fondo degradado en azul y negro, titulo con el atávico formato de WordArt 2003, en un color rojo que hace que apenas se pueda leer lo que hay escrito en ella. ¿Pone Enfermedades Desmielinizantes? Bueno, al menos sí que tenemos seguro la fecha de la presentación. Seguramente en los 17 años que han pasado desde 2003 no haya ocurrido nada importante que reseñar del tema. Adrián abre la boca, y con tono soporífero empieza su lectura diaria de diapositivas: “Hoy vamos a ver las enfermedades desmielinizantes” (bien, confirmamos tema). Pasa la diapositiva y aparece el Armagedón hecho Power Point. Un tocho con hipervínculos copy-paste por ahí, unas flechas y autoformas desordenadas por allá, una imagen que no aporta nada… “Vaya, se ha movido todo, las cosas del directo jeje (le pasó igual hace un año y no ha cambiado las diapositivas). Empieza a leer el tocho de forma monótona, no se sabe cómo, porque apenas se distingue del fondo. Los alumnos suspiran ante la hora que les espera, mientras firman en la lista que asegura la obligatoria asistencia a este epítome de la mediocridad.  

Irene, de 30 años, entra con energía en la clase, mientras sus rizos negro azabache se agitan sobre su piel pálida y sonrosada. Con una sonrisa saluda a sus alumnos y se disculpa por llegar 5 minutos tarde. “Se me ha complicado un paciente, ahora os cuento”. Enchufa el pen drive, pero al levantar la cabeza se da cuenta de que el proyector no funciona. Rápidamente detecta que no está con la configuración adecuada y teclea algo. Ya si se ve, sin embargo, hay otro problema: no está la presentación que ella quiere. “Estuve actualizándola de vuelta del Congreso Anual de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) en Chicago, pero se ve que no se ha guardado. No importa, realmente no necesito las diapositivas. Además, os quiero decir unas novedades muy importantes desde que salieron las nuevas guías de manejo de la EPOC la semana pasada.  Iré explicando a medida que hago esquemas y dibujo en la pizarra. Prestad atención y no os preocupéis de tomar nota porque los apuntes os los pasaré yo por correo. ¿Preparados? ¡Vamos a ello que os va encantar el tema, es super interesante!” En la clase, abarrotada de gente pese a no pasar lista (Irene considera una ofensa obligar a la gente a asistir a sus clases, piensa que es el profesor el que se ha de ganar sus alumnos), no se oye una mosca. Comienza el espectáculo.