Esta serie de artículos a las que he bautizado como “Aprender de finanzas desde cero” tiene actualmente los siguientes capítulos:

 

  1. Una tertulia inesperada. 
  2. Sobre la banca.
  3. La fiesta
  4. La fiesta española
  5. La eurocrisis

 

En construcción:

 

  1. La reforma del sistema bancario europeo.
  2. La corrupción y su coste.
  3. El sistema de oposiciones español y su coste.
  4. El coronavirus y su coste, el cambio de paradigma.
  5. Mirando al futuro.





Si alguna vez ves saltar por la ventana a un banquero suizo, salta detrás. Seguro que hay algo que ganar.

 

                                                                                                               Voltaire


Cuando viajamos al pasado solemos caer en dos errores: la falacia del historiador y el presentismo.

 

La falacia del historiador consiste en analizar los hechos del pasado incluyendo datos que tenemos en el presente. Por ejemplo, decir que el pacto de Versalles fue un error porque derivaría en una guerra mundial mucho más cruenta que la primera. 

 

El presentismo, por su parte, es juzgar con la moral y los valores del presente ciertos comportamientos del pasado. Por ejemplo, decir que los legionarios romanos no eran tolerantes con las culturas de los pueblos ancestrales galos. 

 

Y, por último, cuando hablamos de un tema de tanta complejidad, intentando reducirlo al máximo para entenderlo, corremos el peligro de caer en la falacia reductiva. Esta no es más que el error de simplificar un suceso atribuyéndolo a una única causa. Tal falacia suele aparecer cuando se aborda cualquier tema difícil.



En temas económicos suele pasar frecuentemente, de hecho casi todos los vendehúmos y políticos basan su actividad en colar este tipo de razonamientos. 

 

Para no caer en estas tres trampas, es necesario que entendáis qué es un banco y qué es un banco central.

 

Ya sabéis mucho de economía gracias al capítulo I. Para comprender qué pasó en 2008 en la llamada Gran Recesión, os presento unos conceptos un poco más concretos que los del capítulo anterior, en esta ocasión sobre la banca.

 

Comencemos…

 

¿Qué es un banco? 

 

Es una empresa. Una empresa que realiza multitud de servicios y negocios que implican mover dinero, para ello la gente normal y las empresas llevan sus ahorros a su oficina bancaria y, allí, sus empleados se dedican a hacer magia con ellos y ganan pasta. Si tenéis curiosidad de todas las movidas que puede hacer un banco, echadle un ojo al Anexo II de la ley 10/2014.



¡Pero con un truco!

 

Porque lo que caracteriza por encima de todo a un banco, en un sistema de moneda fiduciaria, si no os acordáis echadle un ojo a la parte I, es que tiene un balance (una radiografía económica) un poco raro. 

 

Voy a enseñaros cómo es el balance de una empresa normal y, después, el de un banco: