Esta serie de artículos a las que he bautizado como “Aprender de finanzas desde cero” tiene actualmente los siguientes capítulos:

 

  1. Una tertulia inesperada. 
  2. Sobre la banca.
  3. La fiesta
  4. La fiesta española
  5. La eurocrisis

 

En construcción:

 

  1. La reforma del sistema bancario europeo.
  2. La corrupción y su coste.
  3. El sistema de oposiciones español y su coste.
  4. El coronavirus y su coste, el cambio de paradigma.
  5. Mirando al futuro.


En España no hay mafia, porque el gobierno es la mafia y lo tienen monopolizado.

Anónimo extranjero


En España nos gusta el fútbol y la política, que es el deporte de los ladrones.

 

En nuestro país la gente iba a otro ritmo. En vez de grandes bancos de inversión con una operativa complejísima teníamos cajas de ahorro. Eran intermediarios, que lo que ganaban lo invertían en obras de caridad y fines sociales, era buena idea en realidad ya que era todo más pequeño y a pesar de que no ganaban tanto dinero les iba bien en la zona.



Durante 30 años se produjo el mayor crecimiento económico de la historia de la humanidad, el llamado milagro español, uy perdón, era este. Aun así, la gente quería trabajar y había ilusión, aquí no había tanta cultura del pelotazo como en EE.UU. No hacía falta ganarse la vida moviendo el dinero, de hecho, el beneficio que sacaban lo reinvertían en los más desfavorecidos de la zona.

 

A los pocos bancos que había les iba bien, no eran muy grandes y su operativa no era tan sofisticada como la que se estaba montando en EE.UU. o Alemania. Además, no podían ganar mucha cuota de mercado porque la gente estaba muy ligada a su pueblo y a su familia, las cajas de ahorro eran un modelo internacionalmente reconocido de cómo el sistema financiero ayudaba a repartir la riqueza con éxito.

 

¿Y qué pasó en tan idílica situación para que todo se torciese? 

 

Lo mismo que sucedió en EE.UU., pero sin los gafas. Aquí los gafas hablaban en chino.

 

Los políticos se metieron en las cajas de ahorro y en sus consejos de administración, empezaron a anidar concejales con ansias de poder y de enriquecerse aprovechándose del español medio. 

 

Vieron que en España el negocio con menos regulación, más rápido y fácil de acceder era el inmobiliario. Y comenzaron, a cambio de pagos y sobornos, a calificar terrenos en los que no se podía construir como terrenos en los que sí se podía construir. 


 

Un terreno donde se puede construir una vivienda, "urbanizable", solo por el hecho de tener ese permiso del ayuntamiento vale más que uno "no urbanizable".

Mucha gente se empeña en señalar al sector inmobiliario, pero lo cierto es que esto hubiera ocurrido con cualquier otro sector que tuviese una normativa igualmente laxa, porque los hombres con capacidad de mandar eran corruptos y ya existían los medios para acceder a grandes cantidades de dinero con las que negociar. 

 

Además, dado que los resultados de las cajas de ahorro eran inmejorables gracias a la recalificación de terrenos que ellos mismos conseguían y que al ser políticos tenían contactos para seguir vendiendo más y más casas, pues se subieron el sueldo y cobraban honorarios de millones y millones de euros que sacaban de las cajas de ahorros. Y todo por el pueblo, con un claro fin social.

 

Los ciudadanos empezaron a comprar y vender casas con promociones de viviendas, adosados, pisos, en fin, la locura que todos conocemos y que llamamos la burbuja inmobiliaria. Aquí los bancos no tuvieron nada que ver, estaban bastante saneados porque, a diferencia de las cajas de ahorro, jugaban con su dinero. 

 

En España, las cajas de ahorro se convirtieron en financiadoras de partidos políticos. Los políticos, generando la división en la sociedad de la que viven, se montaron sus chiringuitos al estilo de los gafas de Wall Street, pero aquí la matemática que había era un chorizo parecido a este:[1][2][3][4][5][6][7][8]

Además, teniendo en cuenta que aquí no había tanto dinero, optaron por ofrecer a sus clientes formas de ganar dinero rápidas y sin esfuerzo, vendiéndoles productos financieros sumamente complejos, pero garantizándoles pingües beneficios. De esta forma conseguían dinero para montar sus urbanizaciones y pagarse la entrada. La entrada o recursos propios necesarios para entrar al negocio bancario, 8 euros por cada 100 arriesgados.

 


La gente que no quería saber más del tema que recibir el dinerito caliente a fin de mes, miró para otro lado. Entre el engaño y el autoengaño se vendieron productos un poquito más avanzados, muy lejos de los americanos, a personas mayores y gentes con ahorros que funcionaban muy bien si todo seguía bien, pero si todo se iba al traste tenían mucho riesgo. Un ejemplo son las preferentes, que están muy bien explicadas aquí.

 

Una acción preferente es una acción, una acción es un papel que te hace dueño de una parte de una empresa, una gran empresa tiene miles de acciones, y por lo tanto miles de pequeños dueños que han puesto un poco de dinero para levantar el negocio. Cuando la empresa gana dinero o pierde dinero, se reparte entre estos pequeños dueños. La acción preferente te da el derecho a recibir beneficios antes que los demás accionistas, pero si hay pérdidas, pierdes tú en primer lugar.

 

Durante el intervalo de 15-20 años empezaron a circular leyendas de que poceros se habían vuelto millonarios, y de que gente sin trabajar se había hecho rica. Los políticos usando a su ejército de mantenidos para atacarse unos a otros distraían a la plebe, mientras en asociación con corruptos locales en los consejos de administración de las cajas se repartían la tarta.

 

La inflación comenzó a dispararse como en prácticamente todo el mundo, y el banco central se vio obligado a subir los tipos de interés para intentar frenar la velocidad a la que la moneda cambiaba de manos, que ya iba a velocidad de la luz.