Esta serie de artículos a las que he bautizado como “Aprender de finanzas desde cero” tiene actualmente los siguientes capítulos:

 

  1. Una tertulia inesperada. 
  2. Sobre la banca.
  3. La fiesta
  4. La fiesta española
  5. La eurocrisis

 

En construcción:

 

  1. La reforma del sistema bancario europeo.
  2. La corrupción y su coste.
  3. El sistema de oposiciones español y su coste.
  4. El coronavirus y su coste, el cambio de paradigma.
  5. Mirando al futuro.


Siempre se debe saber cuándo es el momento correcto de salir de una fiesta.

Victoria Beckham


El problema fue que para el año 2000, el juego ya había cambiado mucho más de lo que imaginaban estos sabios y los bancos centrales. 

 

El mundo, gracias a Internet, se había vuelto mucho más pequeño de lo que nunca había sido. Personas de todo el globo se ponían en contacto para hacer negocios y surgían oportunidades por doquier. El siglo XXI, bajo la sombra de la terrible centuria anterior, se abría a la globalización.



Al referirnos a la globalización es muy necesario hacerlo también a la balanza de pagos básica, que no es más que la suma de la balanza comercial y la balanza de capital. 

La balanza comercial de un país registra todos los intercambios de bienes y servicios que se han producido durante un tiempo entre un país y el exterior. La balanza de pagos es la suma de la cuenta corriente, la cuenta de capital, la cuenta financiera y la cuenta de errores/omisiones. En este artículo vamos a hacer una simplificación y vamos a hablar de desequilibrios en la balanza de pagos básica, que por definición ha de estar equilibrada y los desequilibrios surgir en cada una de las diferentes cuentas compensándose con otras. Si queréis profundizar.


 

La balanza de capital de un país registra los intercambios de capital que ha habido en un tiempo fijado entre un país y el exterior. 

 

Entre ellas se compensan, pero cada una puede estar desequilibrada.

 

Veamos un ejemplo:

 

1. Viene un americano a invertir en España, comprará 1000 euros a cambio de sus dólares. Eso significa que la balanza de capital se ha volcado un poco a nuestro favor.

2. Con esos dólares los españoles pueden invertir en EE.UU. o comprar bienes estadounidenses. 

3. El americano que ha invertido en España, una vez se deshaga de su inversión, tendrá más euros que cambiará por dólares, haciendo que el euro aumente de valor. 

 

4. Con esos euros que vende, los europeos comercializarán productos a cambio de esos euros.

Cuando un país exporta bienes gana monedas de otro país, y eso hace que haya menos monedas del otro país y que la divisa aumente su valor. En este sentido, resulta difícil que exportes hasta el infinito si siempre hay las mismas monedas, porque llegará un punto en que tu moneda valdrá tanto que la gente preferirá comprar bienes en un país con una moneda más barata.

 

Imagina que marchas a un país subdesarrollado, donde puedes invertir 10.000 euros en construir un sistema de regadío que lleve agua a unas plantaciones que, hasta ahora por falta de inversión, no podían regarse. En un año esos 10.000 euros iniciales, si trabajas con conocimiento, pueden convertirse en 1.000.000 euros que puedes vender a otra persona fácilmente por 300.000 euros en unos minutos.

 

Esto favorece que en el país empiece a entrar dinero, y que se genere cierta inflación, donde no había nada ahora hay 1000 euros. Llegados a este punto, os voy a decir lo que hicieron las tres principales economías del mundo:

 

  1. Invierto mis fondos en un país subdesarrollado.
  2. Vendo mi inversión por más dinero de lo que me costó. Además, por el camino he creado riqueza y la moneda del país subdesarrollado ha incrementado su valor porque puedo comprar con ella más cosas que antes. Si la moneda del país subdesarrollado vale más, la moneda de mi país vale menos. 
  3. Con ese pequeño reguero de dinero justifico dejarle 10 veces más dinero del que he producido en ese país, para que la gente del país subdesarrollado se endeude conmigo y me compre bienes aprovechando que su moneda es más cara respecto a la mía.
  4. El punto 4 lo dejo para el siguiente capítulo.

De manera muy sintetizada, esto fue lo que sucedió en todo el globo a comienzos de los años 2000. 

 

Esta inflación se debía principalmente a la incorporación al mercado de billones de monedas, y millones de personas, que hasta ahora no habían entrado en el mundo económico pero que empezaban a crecer mucho más rápido que los países grandes. Desde luego es mucho más fácil pasar de tener 1 euro a 10 euros, que de 100.000 a 1.000.000.

  

 

Aquí entran en acción los listillos, que proyectando en Excel las ganancias hasta el infinito exponencialmente calentaron aún más el tema. 

-Basándome en los datos de estos dos años pasados, en 2050 compraremos Neptuno.

 

Las personas que habitaban en países desarrollados se ponían en contacto con países en vías de desarrollo y con poco capital multiplicaban rápidamente sus capitales invertidos. No en vano había mucho trabajo por hacer e infinidad de oportunidades de ejercer como intermediarios en países como China, Rusia, Brasil o India.

 

El cobre, el trigo, el ácido sulfúrico o la sosa cáustica empezaron a subir de precio increíblemente y por encima de todo el petróleo, más que nada porque era mucho más fácil y rápido comprar una materia prima ya preparada para usar que acometer grandes inversiones para dedicarte al crecimiento o explotación de un material durante unos años. 


Comenzaron palito a palito hasta crear una hoguera mundial de proporciones épicas, que servía para que el motor que bombea agua del depósito a las cañerías empujase cada vez más líquido y con más fuerza. Es decir, estaban disparando la velocidad a la que circulaba el dinero y la cantidad de dinero disponible, por lo que también se incrementaba la inflación. La diferencia con crisis anteriores residía en que esta vez estaba todo conectado, y el tamaño era bestial.

 

A principios de 2007 había bienes en el mercado valorados en 36 billones de euros, mientras que a finales de 2007 había 70 billones de euros en circulación.



En todo el mundo empezaron a subir de precio las materias primas o commodities. Y, claro, la gente que pegaba estos pelotazos necesitaba refugiar su dinero de la forma más sencilla, ¿dónde entonces? Exacto, en edificios y pisos de los centros de grandes ciudades.

 

La inflación estaba desbocada, las grandes empresas seguían proyectando el Excel hasta el infinito y acrecentando la pira. Los países grandes también se unieron a la fiesta y empezaron a endeudarse porque los ingresos que tenían vía impuestos eran considerables, y podían acometer grandes obras e infraestructuras para favorecer este trasiego internacional.



Si en tu ciudad hay un aeropuerto, obviamente es más fácil que se exporten e importen mercancías a la misma y, de ese modo, llevarte tu bocado del trasiego existente.

 

Todo subía y subía, proliferaban las burbujas de toda clase y de cualquier tipo de bienes, además de que se pagaban absurdas cantidades por cualquier cosa, inclusive la comida. Esto fue un verdadero problema para países en vías de desarrollo porque los que participaban de la globalización empujaban los precios hacia arriba ya que preferían vender el grano y los alimentos a países desarrollados, que los compraban a mejor coste.

 

Los países desarrollados abandonaban la agricultura porque era un sector con un alto coste de mano de obra, y salía más barato comprarla a países en vías de desarrollo. Esta política, junto con la inflación del precio del petróleo, hacía literalmente inaccesible la comida para el resto de ciudadanos del mundo.

 

Que haya una burbuja en el precio de unos tulipanes existentes en un país no conlleva mayores problemas, habrá gente que pague más o menos por ellos y, en consecuencia, tendrá mayores o menores pérdidas. El mundo es muy grande, y en unas semanas otros habrán cogido el testigo.

 

Sin embargo, en un mundo globalizado el problema es diferente. 

 

Los bancos centrales se vieron abrumados. No podían frenar la burbuja porque la cantidad de variables era ingente, y como los bancos centrales no dejan de ser unos órganos que velan por el interés de sus ciudadanos y no por el orden mundial, pueden verse muy afectados por lo que los ricachones de cada pueblo quieran en cada momento.

 

De poco sirve que el Banco Central Europeo tome determinadas medidas, si sus homólogos americano y chino adoptan las contrarias. De hecho, pueden desencadenarse problemas muy graves como el que expongo a continuación.

 

Imagina que tienes un negocio de exportación de cacao desde España a China. Los chinos te compran el cacao en euros claro, para ello tienen que comprar euros a cambio de su moneda. Tú vendes el cacao a un euro.

 

 

Te dan 1 moneda a cambio de 1 moneda tuya, visto así todo va bien. Pero 10 años después la cosa se ha ido calentando y ahora el cacao vale 10 euros. El Banco Central Europeo se da cuenta, y como quiere parar tu burbuja antes de que explote y mucha gente salga perdiendo, decide que a partir de ahora 1 euro vale 10 yuans.

 

Los chinos tienen que comprar el euro 10 veces más caro y, por ende, 10 veces más caro el cacao. De esta manera, deciden irse a EE.UU. a comprarlo ya que hasta ahora no podían hacerlo porque era de peor calidad o mucho más caro que el nuestro. 

  



Cuando un banco central imprime billetes, los billetes valen menos. Y cuando quema billetes, los billetes que quedan después valen más. El precio de tu moneda va a ser un factor muy importante a la hora de efectuar negocios en el exterior, y es por ello que en los países subdesarrollados se gana mucho porque su moneda es muy barata.

 

Como veis, el banco central no ha arreglado la inflación, simplemente ha perjudicado al ciudadano para el que trabaja. Ahora el circuito no está cerrado como antes, y las medidas que toma pierden parte de su eficacia, además de ser tres veces más difíciles de adoptar.

 

Entra en juego la llamada guerra de divisas, y es que cada banco central imprime o quema billetes mirando el mercado para hacer más competitiva su moneda y que le compren a ellos en vez de a otros, pero tampoco puede devaluar demasiado su divisa pues la gente de su país no podrá irse de vacaciones ni comprar materias primas a otros estados, además de que pueden generarse episodios hiperinflacionistas como los que vimos en el capítulo anterior. Esta noticia es un ejemplo práctico real de este tema, muy bien explicada además.

 

Los bancos centrales encargados de la política monetaria, cuando actúan, tienen que estar pendientes del juego de póker que tienen entre manos los comerciantes de todo el mundo. Más aún, no pueden imprimir ni quemar billetes de más puesto que la economía de sus países puede irse al traste al ser mucho más dependiente del negocio internacional. De esta manera, tienen que estar muy pendientes de la balanza comercial.


SI tuviese que escoger personalmente cuál es el tema más clave de todos los artículos de esta serie, sería el tema de las divisas. 

 

Además de la globalización que hace todo más conectado incluidos los contagios de sucesos malos, hicieron falta tres mecánicas novedosas que hasta ahora no existían para elevar a un tamaño titánico las hogueras de errores y distorsiones del mercado.

 

La deuda, los derivados y las titulizaciones.

 

Durante milenios, la deuda había sido un auténtico tabú. Todas las culturas han advertido sobre ella y las personas que tengan cierta edad recordarán a sus mayores alertándoles de los peligros de endeudarse. De hecho, en gran parte del mundo estaba prohibida la deuda con intereses.

 

El problema de la deuda es relevante en un entorno de moneda fiduciaria, porque se produce un doble espejismo. Por un lado, el dinero está basado en la confianza y, por otro, la deuda se cimenta sobre la base de que la devolverás. Es muy difícil calcular hasta cuánto puedes endeudarte.

¿Cómo voy a saber el valor de un bien a treinta años en una moneda cuya cotización está basada en la confianza, en el marco de una economía que por la tecnología y la globalización cambia de un día para otro más que nunca en toda la historia? 

 

La deuda funciona como una palanca:

Es como una palanca porque ayuda a crecer y vivir mejor en el presente sin esperar a acumular capitales, gracias a la deuda puedes acometer grandes inversiones necesarias en un mundo civilizado y cuyos progresos empiezan a exigir ingentes cantidades de dinero. 

 

Acelera el progreso, y lo cierto es que es de alguna forma democrática, porque puedes acceder a negocios que necesiten de grandes inversiones iniciales fácilmente y sin venir de una familia rica.

 

Cuando una persona se sobreendeuda, puede que viva peor o que impague. Cuando una gran empresa lo hace, mucha gente se ve afectada. Y cuando un país lo hace, se lía una buena. 

 

O como un trampolín al vacío a largo plazo:

Cuando te endeudas, te vuelves frágil porque si bien creces más rápido, también estás más expuesto a que un cambio de circunstancias te lleve por delante. 

 

El problema de la deuda es que has comprometido tus ingresos de los próximos años para pagarla, estás adelantando el postre y los banquetes, pero la cuenta llegará tarde o temprano, no lo dudes. Y en el futuro será como una losa.

 

Además has incrementado la inflación ya que has metido agua del futuro en las cañerías, que sumada a la del presente hace que aquellas estén a punto de explotar. Como la inflación, la deuda es necesaria e importante pero si calculas mal, lo más normal es que te la pegues.

 

Solo faltaba una chispa y alguien que convirtiese la gran pira que se había montado en la inflación global en algo más grande aún, de forma que con la menor de las llamas se desatase un infierno en la tierra. 

Y es entonces cuando entra la banca, con los derivados y las titulizaciones.

 

Hasta ahora, lo que tenéis en mente es un banco tradicional y pocos problemas puede haber en un sistema así, la gente invierte, presta y todos ganamos. Poco a poco vamos construyendo un mundo mejor y las graves consecuencias de una crisis se palian por los bomberos de los bancos centrales. Eso sí, siempre que tengamos cuidado con la deuda y la inflación.

 

 

Este escenario cambió sustancialmente en los años 70 con la llegada de los gafas y la invención de las titulizaciones o, como yo le llamo, el truco del dinero infinito. Podéis leer lo que viene a continuación o leeros esto o ver esta película.

 


Este es un esquema simplificador de lo que es una titulización, y es complicado de narices. Os lo voy a simplificar: 


Paso 1:

Paso 2:


 

-Banco A: Tengo un préstamo a 30 años por 100 euros, acabaré ganando 130. Pero yo te lo vendo a ti por 110 ahora mismo, de forma que ganas 20 en una inversión segura y yo otros 10.

 

-Inversor: Es un win win, yo rentabilizo mis ahorros sin ningún riesgo y tú puedes volver a prestar ese dinero. 

 

Con el dinero que el inversor le da al banco, este concede nuevos préstamos y vuelve a ganar dinero al vendérselos a otros inversores. 

 

Y surgen los bonos. 

Los bonos son paquetes de miles de préstamos que preparan los bancos en unos almacenes llamados fondos de titulización, luego esos bonos se los venden a inversores y, conforme van pagando las hipotecas, el dinero se lo llevan los titulares de los bonos en vez del banco que ha hecho el egipcio. 

Para resumir lo que ha ocurrido:

 

El banco ha pagado la entrada.

El banco ha pedido dinero al banco central o a los particulares.

El banco ha concedido préstamos.

Estos préstamos se han empaquetado en bonos.

Los bonos se han vendido y recibido pasta a cambio.

Cuando los préstamos se van pagando, el banco le da ese dinero a quienes poseen los bonos.

El banco tiene pasta de nuevo gracias a la venta de los bonos y puede conceder nuevos préstamos, etc.

 

¿Por qué ha hecho el egipcio?

 

Porque no solo ha encontrado el truco del dinero infinito, sino que ha reducido las pérdidas a 0. Si pagan los préstamos, los que tienen los bonos ganan, y si no lo hacen, los de los bonos pierden su dinero. ¡Sencillo! Con este método ha reducido su riesgo, sus posibles pérdidas a 0.



Se dieron cuenta de que los viejos tiempos de las diligencias y los cowboys habían acabado, hacía falta gente que supiese de números y de matemáticas para maximizar las ganancias a unos niveles que ya alcanzaban límites estratosféricos. Contrataron a un gafas.


Y los gafas la liaron bien parda.

 

A comienzos de los 70, mientras los bancos centrales empezaban a elaborar la estructura del sistema fiduciario y nacían las titulizaciones, dos genios matemáticos llamados Fischer Black y Myron Scholes descubrieron la piedra filosofal de las finanzas:


No os dejéis asustar por este chorizo, en realidad es bastante más simple de lo que parece. En lo que quiero que os fijéis es en que aparece una N, esa N significa que esa fórmula se apoya en la navaja multiusos o campana de Gauss. Si os queréis complicar un poco la vida, está genialmente explicado aquí.

Los bancos creyeron que podían ocultar el dinero que perdían si aumentaban mucho su tamaño y todos los negocios que hacían, escondiendo debajo de los bordes de la campana la mierda. Así es como los gafas pensaron que podían encubrir sus pérdidas:

La operativa bancaria se estaba volviendo cada vez más compleja y hacía falta valorar unas operaciones un poco raras: los derivados. 

 

Los derivados son fundamentalmente: opciones y futuros.

 

Los futuros significan que dos personas acuerdan intercambiarse algo en un plazo futuro. Por ejemplo, te vendo mi producción de aceite de este año a 3 euros el kilo el día 31 de diciembre. 

 

Las opciones son para guardarse la posibilidad de, llegado el momento, comprar o vender algo a un precio acordado. Por ejemplo, te doy la opción de comprarme mi producción de aceite a 345 euros el kilo en diciembre a cambio de que me pagues hoy 10 céntimos. 

 


Si os fijáis, lo mejor de sendos negocios es que no hace falta desembolsar prácticamente nada para acceder a ellos. Si abres una cafetería tienes que ir con 10.000 euros por delante, pero si compras 10.000 opciones puedes invertir 10 euros hoy, aunque en el futuro tengas que gastarte más. 

 

Es una palanca más, como la deuda.

Los holandeses se arruinaron con esta clase de negocios, con opciones de compra y futuros por tulipanes, porque no sabían valorarlos bien ya que no tenían la formulita de arriba. 

 

Como veréis, en calcular el precio de estos productos está el quid del negocio, si sabes determinar que algo vale 10 euros y lo compras a 5 euros porque nadie más sabe hacerlo, has ganado 5 euros. Y aquí el chorizo que os he puesto antes entra en acción.

 

Pero amigo, para usar la campana te hacen falta grandes números. Si quieres calcular el precio de estas movidas, necesitas muchos datos para poder usar la campana. Y aquí "muchos datos" significa que las cañerías estén a rebosar de agua y con mucha presión. Además, el mundo de las finanzas tiene un atractivo grandioso para los estudiantes de matemáticas pues ofrece datos prácticamente infinitos.

 

Seguro que te suenan las típicas pantallas llenas de números en rojo y verde, mucha gente gritando, noticias de gente encamisada, etc. Bueno, pues eso es fruto de operaciones y operaciones que se usan como datos para meter dentro del chorizo.

Si tienes el truco del dinero infinito, sabes usarlo gracias a la ecuación para ganar más dinero, y encima el riesgo es 0 debido a las titulizaciones, así que ya tienes el negocio montado, ¿no?.

 

Nos falta el dinero inicial, que necesitamos para que el dinero del truco infinito funcione. Ese dinero en los 70 lo tenían los bancos guardadito en cajas fuertes para evitar que los forajidos se lo llevasen, y si nos faltaba siempre podíamos acudir al banco central, ¿cierto?

 

¿Os acordáis del trampolín de la deuda? Ahí tienes el dinero inicial. Gracias al dinero fiduciario, ya no hace falta ni conseguir el oro en un momento preliminar. Basta con endeudarte demostrando que podrás pagarlo.

 

Además, en virtud de las titulizaciones la entrada era mucho menor de lo que realmente era, ya que todo estaba en el almacén siendo empaquetado y comprado por ciudadanos de a pie de calle.

 

 

La burbuja inmobiliaria de EE.UU. necesitó de una chispa que incendió la hoguera que ya se había montado con las titulizaciones y la operativa compleja. Y esta llama fue la burbuja inmobiliaria, donde se materializó el incremento de dinero en las cañerías gracias a este proceso de globalización novedoso.

 

Los flujos eran muy inestables y de grandes cantidades, donde hasta entonces había cañerías de las que no salía agua. De este modo, se originaban burbujas alrededor de todo el globo, la única diferencia es que en los países prósperos se da la condición de que los sistemas permiten un mayor crecimiento antes de que haya un deterioro dado que hay menos corrupción, lo cual lleva a burbujas mucho más grandes antes de que estallen.

 

Estos factores tardaron en alinearse unos 30 años. El tiempo que precisaron para ir conectando puntos y ver que había más gafas con Ferraris que actores de Hollywood. ¿Quién iba a trabajar teniendo el truco del dinero infinito? 

Llegó un día en que la gente ya no quería más casas, y el truco del dinero infinito se agotaba ya que no podían dar más préstamos para empaquetar en bonos. Y pensaron, ¿por qué no empezamos a ofrecer préstamos para segundas viviendas en la playa?

 

La ambición humana es infinita, y los bancos querían dar préstamos para usar el truco así que empezaron a concederse muchos préstamos para segunda y tercera vivienda. 

Se dieron cuenta de que si metías en esos bonos 90 préstamos de familias que estaban pagando por sus casas y 10 préstamos a gente que iba a jugar al bingo, tampoco pasaba nada. Total, constituyen solo el 10% y como son muchos préstamos nos cubre la campana, la mierda se queda en los bordes y es mucho menor que lo normal, que es que la gente pague. 

Cada vez los préstamos eran más locos, y se empezaron a hacer titulizaciones de titulizaciones que viene a ser un doble egipcio. Se realizaron titulizaciones de todo lo que os podáis imaginar con tal de seguir jugando al truco del dinero infinito. 

 

Así, las cañerías seguían llenándose de agua, la bomba cada vez metía más presión, mientras la gente abría más el grifo y, aunque la calidad del agua no era como antes y venía con un poco de tierra, continuaba la misma dinámica.

Los políticos pensaron que había gato encerrado de forma que crearon agencias de rating, que son básicamente personas que le ponían nota a esos bonos. A, B, C o basura, por ejemplo. 


Y las cañerías seguían llenándose de agua.

Los bancos lo vieron como un tema muy interesante así que crearon sus propias agencias de rating para darse notas a sí mismos o, simplemente, amenazaban a las agencias con irse a la de enfrente si no le ponían buenas notas.


Entretanto, las cañerías seguían llenándose de agua.

 

Y así es como se empezó a llenar todo de basura, y la moneda seguía girando a velocidad de vértigo de persona a persona. El banco central subió los tipos de interés para frenar la inflación que empezaba a sacudir todo el mercado, pero cuando lo hizo ya era tarde.


Y de repente se rompió una cañería, porque además de agua habían metido una cantidad de mierda colosal.

 


Millones de personas se dieron cuenta de que habían volado demasiado alto, se habían quemado las alas en el sol y la caída hasta el suelo fue monumental.

 

Los matemáticos habían sido culpables de la mayor crisis económica de la historia hasta hoy. Crearon un monstruo que devoró los mecanismos de riqueza habituales, abusando de todos los cortafuegos instalados por el sistema y distorsionando la realidad hasta límites insospechados.

 

De los grifos solo salía mierda en cantidades industriales. De hecho, cuanto más avanzado era el país más mierda tenía. EE.UU. en América, junto con Alemania y Suiza en Europa tenían atestadas sus cañerías de detritus.

 

Y entonces, un día cualquiera, uno de los bancos más grandes del mundo: Lehman Brothers, una empresa que movía miles de millones de euros, declaró la bancarrota de un día para otro. Saltó la chispa. Podría haber saltado de cualquier forma, pero fue de esta.

Y se lió bien parda. 

 

La desconfianza se extendió como un reguero de pólvora, si un banco con la historia de Lehman había caído de un día para otro, ¿qué podría pasar con los demás bancos? ¿Cómo era posible que hubiese caído en desgracia de forma tan rápida y estrepitosa?


Esto es lo que ocurría normalmente, pero en la crisis fue algo diferente:

Los tratos se paralizaron, los bancos no se fiaban unos de otros y dejaron de prestarse dinero, lo cual subió el tipo de interés que se exigían entre ellos (el EURIBOR). Las personas que necesitaban financiación para sus negocios tampoco recibían dinero de los bancos porque nadie sabía cómo de mala era la situación, y los tipos de interés a los que se referenciaba toda la economía como el EURIBOR y la inflación se disparaban.

 

 

El castillo de naipes se desmoronaba, y todos miraron con preocupación a los bancos centrales.

Para camuflar la avería, los bancos centrales se pusieron de acuerdo. Había que arreglar esto y hallaron una solución: meter más agua aunque hubiese mierda, pensando que mezclada con mucha más agua se notaría menos. Y así podían seguir sin arreglar la cañería y que nadie perdiese el puesto.

Si los bancos centrales imprimen dinero, tu dinero vale menos, tu sueldo vale menos y, hasta que todo se ajuste a los nuevos precios, habrá perjudicados y beneficiados. 

 

Normalmente los perjudicados son las personas que menos tienen, los países subdesarrollados no pueden imprimir dinero fácilmente puesto que nadie quiere su moneda. De un día para otro los torrentes de caudales que estaban entrando se secaron y se quedaron con una deuda monumental. 


 

Dentro de los países desarrollados, cuando los problemas se vuelven grandes y los estados tienen que endeudarse o imprimir más billetes, los que pierden son los que menos tienen.


Antes de seguir con este tema, vayámonos un momento al caso de España.




Con esto doy por terminada la primera parte de la tercera parte, esta entrada me ha salido muuy larga y la verdad es que se me peta el editor de texto cuando meto las 50 páginas así que he decidido hacerlo en dos partes. La segunda parte tratará del caso España. Espero que la hayáis disfrutado tanto como yo me la he trabajado. Aprovecho para animaros a que echéis un ojo al resto de la web que tanto ha costado sacar hacia delante, es el fruto de mucho trabajo de muchas personas que han prestado su tiempo de forma gratuita para sacar contenido adelante.

 

En concreto en este artículo han intervenido:

 

-corrección de la forma: Rubén Benjumea.

-ilustraciones: Álvaro del Río

-autor: JARPO


Recordad que hay muchas formas de colaborar en el proyecto, incluso siendo parte como autor y que un artículo como éste sea firmado con tu nombre.


Además me gustaría leer vuestros comentarios tanto aquí como en el discord dónde vamos a ir hablando de esta aventura que acaba de comenzar y en la que seguro que todos aprendéremos mucho.

 


¡Muchas gracias por leer y hasta la próxima entrega!